Climb Up Climb Up

Álbumes

Apse ApseClimb Up

8.6 / 10

Apse Climb Up ATP RECORDINGS / POPSTOCK!

De los muchos descubrimientos que ha realizado el sello Acuarela a lo largo de su historia, es muy posible que Apse haya sido el más sorprendente. O al menos eso es lo que pensamos muchos cuando vimos aparecer en las tiendas su primer EP oficial (antes de eso, la banda ya había autoeditado unas cuantas grabaciones). Aquel homónimo “Apse” (2005) revelaba inclinaciones hacia la rama más intensa y brutal del post-rock: música instrumental, a ratos épica y a ratos paisajista, que disfrutaba haciendo descarrilar sus temas en violentos estallidos de electricidad. Algo así no había sonado nunca en el catálogo del sello madrileño, pero es que el director de la casa, Jesús Llorente (me lo confesó él mismo en aquella época), no había tenido más remedio que fichar a la banda después de ver uno de sus conciertos. Una corazonada que la publicación de “Climb up” en ATP no hace más que certificar: después de todo, si algo caracteriza al sello-promotora-festival es su afición por los artistas que saben cómo meter fuego a un escenario.

Entre ambos hitos, este quinteto de Cape Cod ha dado a luz a otros dos discos. “Spirit” apareció en 2006, también en Acuarela (ATP lo reeditó en 2008), y suponía un interesante cambio respecto al EP: un sonido más refinado, que canalizaba esa tensión que antes les estallaba entre las manos, que la reconducía en busca de una construcción pausada de los temas, esculpiendo los sonidos con mimo, buscando los picos de intensidad de manera paciente y sosegada. Apse, en fin, estaban aprendiendo a escribir canciones en un sentido más (digamos) tradicional, y en ese proceso se colaban las voces y algunas estructuras de aire clásico, todo un paso adelante. El segundo disco del que hablamos, “Eras”, apareció en Equation Records a principios de este mismo año, y lo hizo con vitola de capricho, tanto por el continente, un vinilo de colorines en edición muy limitada (no se molesten en buscarlo, que ya no quedan), como por el contenido: una serie de temas, grabados en su estudio casero, que concentran el lado salvaje de la banda (esas caídas a tumba abierta hacia un mar de ruido y estructuras en descomposición), permitiendo así un mayor grado de relajo a la hora de afrontar su segundo trabajo en ATP.

Y se nota, porque “Climb Up” es un disco que concede más valor al detalle y mima la producción. Un disco complejo, que acumula instrumentos y arreglos, que prefiere concentrarse en la expresión aunque eso obligue a relajar el músculo. El segundo tema, “3.1”, revela una complejidad de capas y desarrollos similar a la que despliegan TV On The Radio, pero sin el aliento intelectual de aquellos. “All Mine”, justo después, confía toda su fuerza a un mágico estribillo instrumental. “Rook” en “In Gold”, dos piezas de rock clásico y atlético (¿se acuerda alguien de Afghan Whigs?), sugieren la potencia que la banda puede desatar en cuanto se suelte el pelo. Y lo mejor llega con “The Ages”, un perfecto ejercicio de control de intensidades, que sirve de puerta al clímax del disco: un tema instrumental, “Tropica”, que parece crecer desde la nada hacia el infinito, y esa canción perfecta que es “The Whip”, que condensa en poco más de tres minutos todas las virtudes que Apse poseen. Desde ahí hasta el final del disco las canciones ceden al reposo, buscan la caricia (que puede ser muy pop, como demuestra “The Return”, o muy eléctrica, en el caso de “Closure”) y la conversación a media voz. Y es en esa capacidad para conjurar a los espíritus del rock más clásico, para situarlos en el centro de un discurso que puede parecer asequible en su apariencia exterior, pero que en el fondo bulle con la ferocidad de un tornado. Con permiso del “Six”, de The Black Heart Procession, el mejor disco de rock de este otoño. Vidal Romero

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