Civilisation Civilisation

Álbumes

Distal DistalCivilisation

7.3 / 10

El sello de Bristol Tectonic sigue expandiendo sus tentáculos más allá de los cada vez más claustrofóbicos y populistas confines del dubstep con un álbum del productor de Atlanta Distal, que debutó en la plataforma el pasado año con el más que certero 12” “Angry Acid”. A decir verdad, cuando piensas en música de baile avanzada que rompa esquemas o, simplemente, en música de baile excitante, Atlanta no es precisamente el primer lugar en el que te fijas. Bangers de hip hop sí, pero no el tipo de ciencia de la música de baile que se muestra en “Civilisation”.

Dejemos algo claro desde el principio, “Civilisation” no es un disco de dubstep. Tampoco es un álbum de footwork / juke. O de cualquier otro género específico. Si es necesario un término entonces, me quedo con música de baile, y aún así es tan poco acertado como el resto de términos aglutinadores. “Civilisation” es más bien un bufé geográfico de distintos géneros y patrones de la música de baile –techno, house, juke, dubstep, hip hop– en el que Distal elige y mezcla, siendo el elemento común subyacente una dosis saludable de acción de subgraves y una predilección por martilleos de 808s, que, como alguien me dijo recientemente, sería como la comida mexicana de la música de baile. Puede que esté parafraseando un poco, pero no es importante, a todo el mundo le gusta un poco de comida mexicana de vez en cuando. Como cualquier chef que se precie, Distal infunde a sus recetas de una buena cantidad de cada ingrediente, en lugar de saturar el plato con demasiado de un solo elemento, por muy bueno que sea.

La otra cosa que se tiene que aclarar es que “Civilisation” es muy divertido. El enfoque que escoge Distal para mezclar los elementos en los 13 cortes del álbum significa que nunca consigues cansarte de ninguna interpretación estilística, ya que cambia rápidamente a la siguiente, luego vuelve a alguna plantilla o idea unas pistas más adelante, y antes de que te des cuenta el disco termina y acabas con la sensación de que darle al play de nuevo es lmejor que puedes hacer.

Tal y como indica la apertura de la segunda pista, “Feed Me”, la gente del sur tiene una manera muy particular de hacer las cosas. Y basándose en el contenido de “Civilisation”, esta manera consiste en retorcer las expectativas del oyente. “Feed Me” es dirty south bounce picado y estrujado y atado con una melodía cuyo tono va arriba y abajo, como el caminar de un borracho. Hasta aquí, delirantemente bueno. En “Preach On Hustle” se cumple lo que antes decíamos de la comida mexicana, y lo hace con aplomo, completada con voces de rap picadas y un juego tirante de tensión/liberación que es francamente irresistible, especialmente cuando la pista pasa al modo chill out a mitad de camino –que es justo donde esperarías que estuviese el subidón–. “Around The Fire” inyecta unas sensaciones technoides sucias, aunque es la siguiente pieza, “Venom”, la que se lleva los aplausos. Escuchada por primera vez en el DJ mix de Pinch para Fabric del pasado enero, “Venom” es una pieza sucia, paranoia para la pista de baile, un rodillo techno que da sacudidas a una velocidad que parece errática para el cerebro y, por supuesto, para el cuerpo. Está en algún punto intermedio entre el techno y el dubstep, un territorio propio, distinto del resto. “Rattlesnake” consigue combinar un riddim pulsante y desnudo con manipulaciones insoportables de la línea de bajo que me recuerdan al mejor The Bug, que es también el más bruto Si algún rapero ahí fuera está prestando atención a esto, saltaría sobre el riddim antes de que terminase la frase. “Gorilla”, por su parte, ralentiza el ambiente mientras te adentra en los últimos compases del álbum, con Distal arrastrando las frecuencias de bajo por el fango en lo que suena como una versión retorcida del tema central de una película de terror para pistas de baile sedadas. “Anti-Cool” exhibe aún más la inteligencia de Distal, empezando con lo que parece como un juke francamente convencional mezclado con dubstep, antes de que evolucione lentamente y cambie a mitad de camino a una pieza para bailar concentradamente con los ojos mirando al suelo. La manera en la que ocurre el cambio es tan natural que tuve que comprobar si era la misma pista (para estar seguro).

En términos de declaraciones artísticas, el álbum de debut de Distal está ahí arriba junto a los mejores. Puede que el enfoque variado corte el rollo al principio, y debo admitir que le tuve que dar unas buenas escuchas hasta que todo encajase, y aún así delata una riqueza de exploraciones sónicas y saber hacer en materia de producción que no se debería pasar por alto. El tracklist también juega su papel: consigue que álbum se sostenga con coherencia y, obviamente, está pensado con cuidado, ya que la energía se mantiene intacta a lo largo de todo el álbum, oscilando entre los cortes más melancólicos y las diversas interpretaciones para la pista de baile con las que el productor de Atlanta se satisface. Definitivamente un sólido candidato para el Top 3 de la categoría de álbumes del año del género “como coño se llame”, y una muestra más de que la mezcla de géneros en la música de baile está en una posición saludable ahora mismo, capaz de impactar al oyente en un formato LP tal y como lo hace en 12”. Sea cual sea la civilización que acabe redescubriendo esto en el futuro, se va a llevar un buen regalo.

Rattlesnake

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