Civilian Civilian

Álbumes

Wye Oak Wye OakCivilian

7.5 / 10

Wye Oak Civilian MERGE RECORDS

Que haya dúos como el que forman Andy Stack y Jenn Wasner (Baltimore, Mayland: sí, el escenario de la serie “The Wire”), capaces de trascender los experimentos de The White Stripes, y saber conjugar el noise con el dream pop (estilos a priori enemigos por tierra, mar y aire), debería hacer saltar todas las alarmas. Los convencionalismos, según Wye Oaks, son para jugar con ellos y hacer uno lo que le salga sin prestar demasiada atención al ruido que se genera. Por ello, “Civilian”, tercer trabajo del dúo, sin contar con el extraño EP “My Neighbor / My Creator” (2010), ha pasado a un peloteo de ping pong que va desde el noise más Sonic Youth ( “Holy Holy”) en un lado de la mesa hasta un shoegaze que a veces flirtea con la soledad y a veces con el rock progresivo por el otro. Notamos, no obstante, los deseos de la banda de querer llenar el aire de plomo (óigase el rock sucio de “Dog Eyes”, o el sonido autocontenido de la inicial “Two Small Deaths”, que parece que vaya a explotar de un momento a otro, aunque al final no lo haga). Sin embargo, la voz de Wasner, tierna, dulce y lejana, perdida en la soledad, da juego para introducir tristezas de porche pasadas por el túrmix del rock hinchado (en la homónima “Civilian”) o creaciones casi conceptuales (como en la canción en dos partes que es “We Were Wealth”: sabor a soledad con guitarras lejanas, y un crescendo final que es pura evocación).

Salvo las reminiscencias Yo La Tengo y los devaneos ochentas (hay percusiones de progresismo de la época en “The Altar”) y noventas ( “Fish”), un buen oyente podrá distinguir, debajo de las capas, el espesor realista en “Doubt”, donde Wasner, cual Nina Nastasia, evidencia su gusto hacia el cantautorismo frustrado y maldito. Aparten la neblina del noise y del dream pop. Hay contención y desgarro ahí abajo.

Jordi Guinart

Wye Oak - Civilian

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