City Limits Vol. 2 City Limits Vol. 2

Álbumes

Silkie SilkieCity Limits Vol. 2

6.9 / 10

Silkie  City Limits Vol. 2 DEEP MEDI

Para el que vaya en busca de algo de profundidad en el género del dubstep, la opción de recurrir a las referencias de Deep Medi nunca es en vano. El sello de Mala –y su olfato como A&R– ha conseguido aglutinar una serie de artistas cuyo sonido, a pesar de las particularidades individuales de cada uno, se ha mantenido en los parámetros básicos del género. Keep it real, que dirían algunos. Sin embargo, si han conseguido caerle en gracia al señor Mark Lawrence es porque, de alguna manera, la sonoridad trasciende de lo pragmático y de lo terrenal. Va más allá de incitar al oyente a abrazar la p.a. sin tapones protectores y fumártelos a caraperro con boquilla de cartón. Dentro de esta particularidad el caso de Silkie es probablemente el ejemplo más irrebatible. La fórmula de soul + jazz + funk acabado en “step” que llenó su “City Limits Volume 1” dio un interesante y original giro al estándar, propició escuchas de buen dubstep más allá de la madrugada clubera infesta de bambas, capuchas y ketamina y consiguió de un plumazo perpetuar ese vínculo sonoro que une al artista con sus producciones (si te suena a Silkie es que es Silkie, no necesitas cazacanciones de Amena ni Shazam para Android).

Así puso fronteras a la urbe Soloman Rose en su primer disco, y tan bien le fue que su objetivo en los últimos dos años ha sido ir urbanizando las lindes con el mismo proyecto arquitectónico. Más de esa medicina nos sirvió en las versiones –vía maxi de 12”– “1.2” y “1.6 - 1.8”, pasando de soslayo por sus propios extremos creativos (ya se sabe, a veces está más P-Funk y te da un bukkake de saxos; a veces está más Horsepower y te abofetea con un break destripado). Esta jugada le ha dejado con muy poca maniobra a la hora de servir la segunda versión de “City Limits”; la capacidad de sorprender ha mermado considerablemente. Quizás por eso “Snowed In”, “Get Up N Dance”, “Only For U” o “Outlook” suenen a más de lo mismo. Sin llegar al tedio y pudiendo apreciar ese nervio soulero tan gustoso de Silkie, hay mucho en este disco que se asemeja entre sí demasiado. El grado de consaguinidad comienza a repercutir en el linaje de las producciones.

A pesar de lo repetitivo de ciertos aspectos, Silkie se permite la licencia de oscurecer considerablemente en el tramo intermedio del álbum. Desde “Lucky” a “Taxi Mi Get”, todos los cortes se sacuden de la lluvia de florituras funkeras, dejándolas en simples detalles de producción. Centra el peso de las canciones en la esencia del dubstep: hacer pupa a base de subgraves (“Taxi Mi Get”), enganchar con la cadencia de los 140 (para tal menester, las percusiones poliédricas de Skream en “Untitled” son la mejor panacea) y meter alguna sorpresita cada 16 compases para que adquiera narrativa ( “New York City” o “Lucky”). Sólo así, saliéndose de la línea que él mismo se ha marcado, las canciones de este “City Limits Volume 2” consiguen ahuyentar los deseos de abrir el Youtube y dar rienda suelta a tu bulimia musical. La prueba más fehaciente es “Boogie Boy”, que es como ver a DâM-FunK haciendo el pasillito en Plastic People, donde Silkie deja de sonar a sí mismo en los últimos dos años para sonar a sí mismo en los próximos dos. Talento y gracia no le faltan, ahora la duda planea sobre otra cuestión: si será capaz de hacer un tercer álbum y que éste no sea la tercera entrega de “City Limits”.

Mónica Franco

“Lucky”

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