Circuital Circuital

Álbumes

My Morning Jacket My Morning JacketCircuital

7.5 / 10

ATO RECORDS

Son uno de los grupos más exitosos del indie norteamericano, pero nunca he tenido el placer de verles en directo. Personalmente, lo que más me fascina de My Morning Jacket son los desafíos continuos que se plantean a la hora de superarse en estudio y cómo han sabido virar hacia el stadium rock sin sacrificar del todo su arte. No obstante, si analizo formalmente sus conquistas como banda y disecciono sus álbumes con lupa, siguen pareciéndome una banda de contrastes demasiado pronunciados. Cada nuevo disco suyo me lleva cierto tiempo antes de discernir si han dado en el clavo o si se han enfangando hasta el cuello. Para bien y para mal, “Circuital” es un trabajo dispar, plagado de sabrosas canciones que se balancean entre llamativos polos opuestos (paz-ansiedad, carne-alma), pero que, como álbum, además en enfatizar las virtudes de los de Kentucky, también pone en entredicho los riesgos que gustan de correr. Teniéndolo enfrente, vuelven a asaltarme las dudas de siempre: ¿suenan My Morning Jacket volcánicos de verdad o es todo ortopedia?

Para responder con propiedad tendríamos que fijarnos en ese fino hilo de metal sobre el que el grupo acostumbra a realizar ejercicios de equilibrismo, esa delgada línea que une tradición con experimentación y sobre la que se marcan estrambóticas piruetas. El alienadísimo “Evil Urges” ya dejó claro hace tres años que maniobras demasiado bruscas en dicha tesitura podían conducirles, directamente, a convertirse en una risible caricatura de sí mismos. Por eso, después de aquel tropiezo sobre el vacío, “Circuital” se presenta como un disco deliberadamente trascendente. No sólo por el carácter místico de las templadas letras sino porque parece querer condensar en una sola tirada todas las facetas del grupo: del rock sureño al glam psicodélico, todo regado con unos buenos chorrazos de funk progresivo. Para dar forma al crisol tiran de las mismas estratagemas que urdieron en su álbum más celebrado. Sí, tanto en la estructura formal del conjunto como en esos entresijos compositivos que les llevan a bambolearse entre The Beatles, The Who y The Flaming Lips, la sombra de “Z” (2005) es alargada.

“Victory Dance” y la gigante “Circuital” abren el disco a lo grande. Ambas duran lo suyo pero se pasan en un suspiro y resucitan el espectacular paisajismo de los primeros discos del grupo; tanto como sus negativos al final del metraje, “Slow Slow Tune” y “Movin Away”, que también parecen exhumadas del ayer. En las entrevistas previas al lanzamiento, Jim James y sus secuaces se han encargado de dejar bien claro que habían mirado al pasado sin miedo. De hecho, regresaron a su originaria Louisville y a sus métodos iniciales de trabajo para grabar el disco en una iglesia reconvertida en gimnasio que, cual metáfora no buscada, ilustra a la perfección la mezcla de músculo y mística que contienen las canciones. En los momentos de mayor pulpa (abrasada “Holdin On To Black Metal”) asoman unos My Morning Jacket sudorosos y practicantes que, durante el resto del trayecto, manejarán el timón con pulso firme, combinando hits de pop instantáneo (favoritas “The Day Is Coming” y “First Light”) con placenteras baladas acústicas entre las que rescato “Wonderful” y “Slow Slow Tune”. Son estas últimas las que mejor consiguen que la triposa belleza de su música luzca con brillo y las que logran que la cuestión renacentista que tanto parece preocuparles acabe cobrando todo su sentido.

Cristian Rodríguez

“Circuital”

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