Christopher Rau Two Christopher Rau Two

Álbumes

Christopher Rau Christopher RauChristopher Rau Two

7 / 10

El primer álbum de Christopher Rau, “Asper Clouds”(Smallville, 2010), fue una de las sorpresas más gratas de hace dos temporadas. Con un sonido a medio camino entre las atmósferas polvorientas de John Roberts y la visión iconoclástica de Move D, era un trabajo de tono intimista, que a pesar de su pulsión 4/4 invitaba más al recogimiento otoñal que al esparcimiento en la pista. Era, también, uno de esos pequeños discos que, sin grandes pretensiones, rezuma una luz especial. Al fin y al cabo un género tan manoseado como el deep-house necesita, más que reinventarse, ser tratado con amor. Este buen hacer llevó a Rau a convertirse en una de los jóvenes talentos más prometedores del nuevo house europeo y a editar maxis en sellos respetados como Pampa, Hypercolour y Mule Musiq. Con todo, era lógico que la expectación alrededor de su segundo álbum fuese considerable. Los resultados de “Two”, sin embargo, no son tan embriagantes como cabría esperar.

No sería pertinente hablar de decepción, porque no es un mal disco, pero es innegable que adolece de ciertos problemas que dinamitan su potencial. El principal es que, a diferencia de su antecesor, “Two” parece más bien una colección de tracks que un disco con un discurso unitario. Es obvio que Rau ha buscado ampliar su paleta de sonidos y diversificar su propuesta pero uno se queda con la sensación de que este proceso se ha hecho con cierta ligereza, como si el disco se hubiera hecho con prisas. Esto incide directamente en el hecho que muchos de los tracks suenen como si hubieran sido servidos sin alcanzar el punto de cocción idóneo y acaba empeñando la frescura que rezuma la aproximación de Rau.

Los dos primeros cortes parecen querer avisarnos que el tono de “Two” será mucho más luminoso y almibarado que el de su predecesor, como queriendo huir de las frías tardes en Hamburgo e imaginarse disfrutando de la holganza canicular. “Apple Snapple Tracking” samplea cuerdas de exótica y las espolvorea con vivarachas notas off-kilter mientras que “Swag Lude” mantiene el feeling tropical con rítmica sincopada y samples de guitarras cristalinas que mutan a medida que los samples se estiran y contraen; es un juego interesante pero parece haber sido ejecutado de un modo un tanto aleatorio. De la tríada de cortes más enfocada a la pista, “Unlimited Dance Moves”, “Weird Alps” y “Sound Shake”, destaca especialmente la segunda, en lo que parece una relectura del house espartano de Omar-S desde un punto de vista más dulce y reconfortante. Las otras dos, en cambio, se quedan a medio camino, la primero intentando acercarse al house de loops discoides de Moodymann pero sin el dinamismo que caracteriza al de Detroit y la segunda sonando como una cara B de Efdemin. A pesar de todo, el disco también encierra momentos brillantes, que nos recuerdan que el talento de Rau está fuera de toda discusión. “Girl”, por ejemplo, es una delicada pieza que recuerda a la belleza extraña de las producciones más lánguidas de otro hamburgués ilustre como DJ Koze mientras que el concluyente “Ciao” es el corte más profundo del disco sus atmósferas cavernosas, sus fraseos de pianos jazzy en la sombra y los lóbregos sonidos guturales que lo redondean. Pero incluso en estos casos da la impresión que Rau podría haber hecho crecer mucho más los tracks para dotarlos del peso expresivo y poder emocional que ha demostrado ser capaz de insuflar a su música.

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