Chopped & Screwed Chopped & Screwed

Álbumes

Micachu & The Shapes Micachu & The ShapesChopped & Screwed

6.5 / 10

Micachu & The Shapes and London Sinfonietta  Chopped & Screwed

Mica Levi asegura que ella hace pop, canciones con estribillos y puentes, a pesar de que su currículum asegure que su inquietud creativa va por otro lado. Búscala en la noche de Londres y quizá te la encuentres en una rave grime moviendo la cabeza de manera salvaje al ritmo de un beat de Skepta. O búscala de día, y posiblemente te la cruces en el conservatorio, aprendiendo a mejorar sus habilidades como escritora de partituras. En infinidad de entrevistas ha confesado que su compositor favorito es Harry Partch –mitad luthier, mitad renovador de las escalas tonales de la música occidental– y, en definitiva, lo sencillo nunca irá con ella ni con su formación, Micachu & The Shapes. Cuando hace dos años estaba en plena promoción de “Jewellery” (Rough Trade, 2009), ya avisaba que su próximo proyecto sería una pieza “clásica”. No mentía. “Chopped & Screwed”, grabado conjuntamente con la London Sinfonietta el 1 de mayo de 2010 en Kings Place, es un ejercicio de condensación de influencias de la canción, de la composición atonal y del hip hop que suena tan raro como su propia explicación. Hay formas cercanas el pop – “Everything” recuerda al contenido de su primer disco–, pero esto no es una extensión de “Jewellery” y estas canciones son hechos aislados en una grabación que tiene otro tono y otra intención.

El título dice mucho de cómo suena el álbum. Como en el crunk del sur de Estados Unidos, “Chopped & Screwed” suena como si la orquesta entera hubiera ralentizado su pulso, su nivel de atención y se encontrara sedada; es como John Cage o Morton Feldmann bajo los efectos del crack, la codeína y el jarabe. Incluso el registro vocal de Micachu es premeditadamente lento, arrastrado, mecida por unas cuerdas que suenan aserradas, tétricas y muy incómodas para el oído. Por fortuna, la duración total de la composición –que, en realidad, es una colección de nueve piezas cortas– se hace llevadera en sus 33 minutos de extensión (a los que habría que restarles un final con aplausos), pero el desasosiego es suficiente como para sembrar pesadillas. Puesto que Micachu se autodefine como autora pop y no como compositora de auditorio, lo más cerca de lo que estaría “Chopped & Screwed” es del Scott Walker de “The Drift” (4AD, 2006) porque, como ocurre con ese disco, no se sabe si lo amas o lo odias –es tan atrevido como irritante, tan diferente a todo como poco disfrutable–, pero lo que no se le puede negar es la habilidad para extraer timbres poco usuales –percusión con piezas de cerámica, voces que suenan como la cuerda más grave de violín ( “Medicine Drank”), lo que parece una especie de witch house con orquesta ( “Low Dogg”), paisajes aparentemente ambientales ( “Average”, “Fall”)– y distinguirse del resto de creadores de su generación. Es joven y tendrá obras mejores; esto no es más que un tanteo que descubre un mundo de posibilidades. Y no olviden este dato importante: “Chopped & Screwed” es el primer disco de música contemporánea editado en Rough Trade. Sólo por cosas así, no hay que perder a Micachu de vista.

Micachu & the Shapes with London Sinfonietta - Low Dogg Micachu & The Shapes - Everything

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