Chill Out Chill Out

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Joe Crepúsculo Joe CrepúsculoChill Out

9 / 10

Joe Crepúsculo  Chill Out

DISCOTECA OCÉANO

Aquella excusa banal que hace apenas unos meses a más de uno y de dos les tiraba para atrás, la excusa de los recodos lo-fi de “Escuela De Zebras” y “Supercrepus” (Producciones Doradas, 2008, ambos), finalmente ha pasado a mejor vida. Joel Iriarte, o lo que es lo mismo, Joe Crepúsculo, vuelve a las andadas con el siempre dificultoso reto del tercer álbum de estudio. Pero esta vez, lejos de seguir con la misma fórmula de sintetizadores y teclados juguetones, el barcelonés se nos presenta más accesible que nunca y dando acertadamente de lleno en la diana. Muchos le criticarán y le dirán que la esencia de sus antiguas composiciones se han ido al garete o que se ha subido al carro de los convencionalismos. Pero un servidor hacía mucho tiempo, demasiado incluso, que no encontraba un álbum donde fuera del todo innecesario pasar adelante ni una sola canción. ¿No es un logro este hecho en sí mismo?

De las veinte canciones de “Supercrepus” pasamos a trece, lo cual nos demuestra que Mr. Crepúsculo se ha preocupado por ofrecernos un producto cargado de sentimiento donde ni falta ni sobra absolutamente nada. Si bien su predecesor se llevó un sinfín de alabanzas a pesar de contar, siempre desde mi humilde opinión de escriba, con algunos temas menores (mi cabeza sigue anclada de por vida en “Los viejos”, de su debut), “Chill Out” se sustenta sobre los hits necesarios para igualar e, incluso, superar las expectativas puestas en él. ¿Acaso alguien puede poner en tela de juicio la efectividad que en la pista de baile tendrá “Ritmo Mágico”? Su imaginario particular, de todos modos, no se ha visto alterado, ni mucho menos. Las dosis de surrealismo, ironía metafórica y cantos al amor siguen latentes como antes. Quizás su costumbrismo verbenero es menos perceptible. Pero, en esta ocasión, nuestro filósofo apuesta por historias amorosas con aristas inquebrantables, donde no todo resulta tan hermoso ni bucólico como parece, historias de cruda y agridulce realidad en las que se adentra con un toque typical spanish.

¿Acaso dispone de un mayor presupuesto para registrar sus canciones y, por ello, suenan con una producción más elaborada? La respuesta más correcta sería afirmar que simplemente no ha querido repetir su formula. La apuesta puede resultar arriesgada, pero de lo más certera al mismo tiempo, abriendo un abanico estilístico nunca antes visto en él. Renovarse o morir, lo llaman algunos. Pero eso sí, sin perder en ningún momento la esencia crepuscular. “Toda Esta Energía”, el tema que abre el álbum y primer single de adelanto, ya significa una muestra de intenciones. Con un toque arrabalero por el que el mismísimo Manolo García suspiraría, se antoja como la perfecta carta de presentación para callar bocas. Aunque ese arrebato de canción ligera patria que es “Canción Del Adiós” no se queda atrás, ni mucho menos, al igual que ese tema de aires infantiles de amores ignorados que responde a “Si No Te Beso”.

“Una Paloma Atraviesa El Fuego” es otro claro exponente de los pasos de gigante que aquel trobador techno (título que se le queda más que pequeño a día de hoy) ha dado en apenas unos meses: efectiva a no más poder y una de las composiciones más elegantes e easy listening que ha firmado en su carrera. Pero también hay lugar para el siniestrismo pop en esa pieza de reminiscencias arabescas que responde al título de “El Cráneo” y en los aires copleros pseudo-electrónicos de “Todo Lo Bello Es Gratis”. ¿Qué pinta esa guitarrilla española en la canción? Pues ni idea, que quieren que les diga, pero que levante la mano a quien no le resulte un tema de traca para cerrar una noche de hedonismo cañí. ¿Y ese tufo a los Maná que transpira el estribillo de “Siento Que Muero”? Pues por alguna razón ha sido escogido como futuro single del álbum. “Me Levanto A Las Diez Desde Que Dejé De Trabajar”, nos canta. Es normal que algunos de sus detractores, aquellos que no acaban aún de entender su particular sentido del humor, se mueran de envidia.

Hasta temas más aparentemente patilleros como la bailable “Diririrí Dirarará” (en la que Ana Fernández-Villaverde, o lo que es lo mismo, La Bien Querida, deja su granito de arena coral) son incapaces de provocar que el fuelle afloje. Más bien todo lo contrario. Y uno, siendo consciente de que las líneas precedentes a muchos de ustedes les provocarán urticaria, no tiene reparo alguno en afirmar que nos encontramos ante un trabajo impecable y realmente sorprendente teniendo en cuenta cómo el artista barcelonés se las gastaba hace tan sólo un año. Sin duda, el señor Crepúsculo se ha marcado un tanto de infarto para seguir acrecentando sus señas de identidad y, de paso, ampliar su target receptivo. ¿Por qué algunos no se empeñan en defender a nuestros artistas con personalidad? Gracias a Dios, esto está a punto de cambiar.

Sergio del Amo

Joe Crepusculo . Toda esta energia.mp3

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