Cherish The Light Years Cherish The Light Years

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Cold Cave Cold CaveCherish The Light Years

8.5 / 10

Cold Cave  Cherish The Light Years MATADOR

Los años dorados del post-punk son los que vuelven locos a Cold Cave. Les metieron mano en su celebrado “Love Comes Close”, sobándolos con mimo y obsesión, y se los cepillan a pelo en este bárbaro segundo álbum. La banda comandada por Wesley Eisold sigue moviéndose por los terrenos que descubrieran hace tiempo New Order y The Cure, pero si hasta ahora se había limitado a incorporar a su estilo gélidos pasajes synth y puntuales esquirlas industriales, en “Cherish The Light Years” se potencia la vena más negra del asunto, tirándole el viaje a Depeche Mode y demás adalides de Mute e incluyendo en la paleta sónica una buena cantidad de patadas EBM. El tajo de la herida es profundo y sangrante, la prueba al rojo vivo de lo abrasivos que pueden llegar a sonar si se proponen tutear a dichos referentes. Por mucho que la vertiente de fans más radical del grupo, mosqueada por el giro hacia un sonido más bailable y desatado, ya les haya tachado de vendidos, la pornográfica visión de Cold Cave debería azotar las pistas de baile más recatadas como se merecen.

Es innegable que ahora suenan en carne viva, reveladoramente intensos y capaces de asestar al pop una de las pocas grandes hostias que lleva recibidas este año. El corte que abre el álbum, un arma blanca digna de la virulencia de A Place To Bury Strangers genialmente titulada “The Great Pan Is Dead”, es el más sulfúrico y ensordecedor de todos. Sin llegar a tales cotas de bestialidad, al resto de “Cherish The Light Years” no le cuesta nada mantener la atención del oyente. Voraz, puntiagudo y vehemente, se construye sobre unos cimientos firmes que hacen a las canciones erguirse con una mayor seguridad que temas antiguos como “Love Comes Close” o “The Laures Of Erotomania”, los cuales suenan hoy menos peligrosos. Y es que el combustible que bombea “Cherish The Light Years” es más caro y consigue que la máquina arrase con todo: la espástica trompeta de “Alchemy Around You” parece afilada por la piedra de Gang Of Four y la neworderesca pólvora de “Icons Of Summer” explota como unos fuegos artificiales.

Basta con echar un vistazo a los títulos de los temas para toparse con alquimias, lunas, iglesias y catacumbas varias. Mas la culpa de que todo funcione de forma tan amenazante no es sólo de la nocturna semántica. Los temas han gozado de mayores posibilidades a la hora de registrarse en estudio. Se nota con creces. Si “Love Comes Close” lo parieron prácticamente desde las teclas de un ordenador, para este se ha contado con las inefables manos del mago del sonido Chris Coady poniendo orden en la mesa de sonido. En la nómina de invitados que ayudan a propulsar la gran bala encontramos a sospechosos habituales del indie como Jennifer Calvin (Mika Miko) y Nick Zinner (Yeah Yeah Yeahs), además de una buena ristra de nombres cercanos a fetiches del grupo como son el noise, el hardcore y el metal, la mayoría de ellos amigos que ha ido haciendo Eisold a su paso por formaciones de dicho calado. Ahí están los viscerales Daryl Palumbo ( Glassjaw), Sean Martin ( Hatebreed), Ian Dominick Ferow (aka Prurient) y Tonie Joy ( Moss Icon) dando carga teórica a la idea de que lo tenebroso en Cold Cave no es una pose sino algo que se lleva bien sembrado en los adentros.

Cristian Rodríguez

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