Chemical Chords Chemical Chords

Álbumes

Stereolab StereolabChemical Chords

7.2 / 10

4AD / POPSTOCK!

Que a estas alturas Stereolab hacen lo que les da la gana es una obviedad, pero cuando en su nuevo álbum hay más canciones y menos instrumentales experimentadores, una de las opciones es pensar que ahora andan más desahogados y tienen más ideas porque, al fin y al cabo, el cubismo sigue presente en sus composiciones, cante Laetitia Sadier o se limite a tocar. Pero siendo Stereolab un grupo con un sonido tan marcado y con tantos álbumes a sus espaldas, sólo cabe preguntarse qué tiene este disco de distintivo con respecto a los demás y si hay algo nuevo. Realmente no. Da la sensación de que sí porque se aprovechan de las cuerdas y los vientos como hace muchos años que no hacían, y los paisajes de pop-lounge parecen más sacados que nunca de las ideas de su primo-hermano Sean O’Hagan ( High Llamas), pero a pesar de que últimamente sus grabaciones acuden menos a elementos externos, estos ya estaban presentes hace más de quince años. Sin embargo, todo el mundo parece feliz con “Chemical Chords”. ¿Por qué? Simple. La inmediatez. No se mueven ni un milímetro de sus planteamientos clásicos ni hacen matemática extraña con sus canciones. El mayor experimento estriba en que la media de duración de las canciones es cortísima en tanto que nunca habían sonado tan orgánicos, algo encomiable en un grupo que lleva desde el año 92 grabando demasiados discos para el volumen de ideas que tienen. O dicho de otra manera, Stereolab corrían el peligro de aburrir a las piedras a pesar de seguir siendo de lo más encantador de la creación mundial, y han salvado los muebles cuando el tiempo ya no les pertenece. Muy probablemente, hace tiempo que llegó el momento de dejar de ser tan benevolentes con un grupo como ellos. Al fin y al cabo, otros clásicos también llevan décadas haciendo lo mismo sin que nadie se escandalice pero, o bien no tienen nada de vanguardista, o bien, el empecinamiento es su seña de identidad. A Stereolab no les pega ser calificados de cabezotas. El hecho de que este sea su debut con 4AD implica que hay vida en el grupo y a su alrededor. Ahora toca que nosotros disfrutemos de esta deliciosa versión para todos los públicos de Sadier y Gane, pero también toca, ¿por qué no?, que ellos se pongan las pilas y den un ostentoso paso hacia algún sitio. Hacer lo contrario sería hacernos un flaco favor a todos los que llevamos años creyendo que ellos eran de los revolucionarios, no de los conservadores.

Jorge Obón

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