Charmer Charmer

Álbumes

Aimee Mann Aimee MannCharmer

6.9 / 10

Paul Thomas Anderson salvó a Aimee Mann de convertirse en Tracy Bonham. Tracy Bonham fue (y es probable que siga siéndolo) una cantautora de más que encomiable talento (su hit más radiado se titula “Mother, Mother” aunque sea la responsable de la más apetecible “Sharks Can't Sleep”) que jamás llegó a firmar un single del tamaño de “Save Me” y, si lo hizo, nadie lo recuerda porque nadie lo convirtió en epicentro de una de las películas de los 90: “Magnolia”. Fue la explosión del filme la que catapultó a Mann a, en primer lugar, el escenario del Kodak Theatre (la chica casi se lleva un Oscar a casa) y, en segundo, a las listas de ventas de todo el mundo. La canción era (y sigue siendo hoy) la mejor muestra de su estilo, un pop ( beatle) azucarado que por momentos se vuelve agridulce y se compadece de sí mismo, con una elegancia más que destacable en el panorama de damas del folk-pop estadounidense y una sensibilidad que, aún y recorriendo la cuerda floja, sabía mantenerse a salvo del lirismo extranaïf de, por poner un poco conocido ejemplo, Kasey Chambers. ¿Por qué decimos todo esto? ¿Debemos prepararnos para lo peor? ¿Ha caído Mann en las garras del pop rock más básico, un nostálgico pop rock sherylcrowesco?

Que no cunda el pánico. Mann no ha ido a ninguna parte. No se ha movido ni un centímetro. Si un caso, ha intentado desdulcificar su voz, que se ha vuelto más rígida, más seria, más adulta, y ha decidido cantar como si estuviera harta de todo, que no es lo mismo que decir que se ha puesto a cantar como si fuera Courtney Love harta de todo, porque es Aimee Mann y no ha perdido el buen hacer, la elegancia (no, no la pierde ni siquiera cuando canta “ I'm a Labrador, yeah, I come back for more” en “Labrador”), pero es una elegancia de vuelta de todo, en cierto sentido, es una elegancia dolorosa ( “Charmer”, el tema que abre el disco, es puro desengaño). Lo cierto es que Aimee Mann ha estado en muchas guerras (una de las últimas incluye un álbum navideño del que casi nadie ha oído hablar) y, no dispuesta a dar un volantazo a tan singular sonido (la guitarra noventera, el piano etéreo, el coro siempre a punto para el despegue, siempre a punto para acabar de levantar una y otra vez todos los temas, la ironía diluida en sus letras decididamente cortas, sus letras como cápsulas) o tal vez incapaz de hacerlo, repite la fórmula “Save Me” matizando el resultado, como ocurre en su mayor logro en este caso: un “Soon Enough” que suena bien, muy bien, y hasta incluye un solo de guitarra (¡un solo de guitarra!). De hecho, es a partir de “Soon Enough” que el álbum despega y se diversifica: en “Living A Lie” su dueto con James Mercer de The Shins suena a Gary Louis y Mark Olson; en “Slip & Roll” la intensidad es más propia de una Joni Mitchell fan de la propia Aimee que de la responsable de la banda sonora de “Magnolia” (y “Jerry Maguire”); y para cuando llega la hora de cerrar, se atreve con el folk de far west ( “Red Flag Diver”). Sí, Aimee sigue ahí. En pie. Y es probable que mute. Pero tan lentamente que el resultado de la mutación es inapreciable.

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar