Charile XCX - Sucker Charile XCX - Sucker

Álbumes

Charli XCX – Sucker

7.7 / 10

En estos últimos años el erotismo pop ha rozado cotas inauditas. Ahí están la sombra de Miley Cyrus o el culo con vida propia de Nicki Minaj marcando la pauta del "nudismo" como principal arma promocional. Pero no nos engañemos: esa vulgaridad estética no es un recurso que todas emplean, gracias a dios.

Charli XCX bien podría ser un ejemplo de princesita pop que marca la diferencia desde que en 2013 debutara con un True Romance de empaque synth-pop oscuro. Por aquel entonces los primeros temas de la británica pasaron más bien desapercibidos (tuvieron que llegar Icona Pop con aquel machacón I Love It para poner a nuestra protagonista en el ojo público internacional), pero ya apuntaba maneras a la hora de firmar piezas que, si bien eran del todo inofensivas, iban sobradas de frescura teenager. Ingredientes que ahora, con este Sucker que nos ocupa, nos llegan magnificados.

Puede que firme estribillos de lo más tontorrones, como cuando se pone a gritar a los cuatro vientos en Break The Rules que la escuela no está hecha para ella y que prefiere pasar el tiempo bailando como una posesa en cualquier templo del hedonismo nocturno. Sí, ya está algo crecidita para firmar versos de esta índole, se le puede echar en cara la falta de peso (y de seso) en el apartado lírico, pero Charli XCX sabe perfectamente que su target objetivo es el público adolescente, se debe a él, aunque en lo sonoro esta vez nos proponga un conjunto de canciones que difieren bastante de lo que hasta ahora nos había presentado.

Emulando a la Sky Ferreira de Night Time, My Time, Charli XCX ha impregnado su nuevo disco de guitarras, de una actitud punk-rock bastante cliché que le debe mucho a Transvision Vamp y a bandas de la órbita noventera como Garbage. Y el resultado funciona, porque más allá de esos arreglos eléctricos, lo que prima de base es un chicle-pop de primer nivel, pegajoso y de sabor instantáneo, cargado de estribillos incendiarios como el del visceral tema que da título al álbum, Breaking Up o Body Of My Own, que bien podría colar en cualquiera de los discos de la desaparecida en combate Ladyhawke.

Más allá de las destacadas guitarras, fruto del trabajo con productores como Greg Kurstin o Benny Blanco (entre muchos otros), y la participación del Weezer Rivers Cuomo en la letra de Hanging Around, Sucker nos ofrece una de las mejores canciones que la artista ha firmado jamás: Boom Clap. Esos 2:49 minutos, que en realidad pertenecen a la banda sonora de Bajo La Misma Estrella, resultan desde la primera escucha de lo más estimulantes, y no hacen más que afianzar la idea de que esta joven tiene en su poder las armas suficientes como para, más pronto que tarde, alzarse en todo un referente del pop global. Y, encima, sin necesidad de enseñar más cacha de la cuenta como hacen tantas otras con menos talento en sus carnes.

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