Chamber Music Chamber Music

Álbumes

Wu-Tang Clan Wu-Tang ClanChamber Music

6 / 10

Wu-Tang Clan  Chamber Music KOCH RECORDS

El principal inconveniente de Chamber Music es que las cuentas no cuadran: de los diecisiete temas que componen el disco hasta nueve son interludios instrumentales de no más de dos minutos de duración. Nos sale, pues, un álbum de ocho canciones, poco o nulo bagaje tratándose del nuevo lanzamiento de uno de los grupos más numerosos y poblados de la historia del hip hop. De hecho, algunos de sus miembros, viendo el percal, decidieron mantenerse al margen de esta historia y no mancharse en este atraco a mano armada al consumidor. Method Man, GZA y Masta Killa se lavan las manos y no asoman la cabeza, y es especialmente sintomático que los dos últimos, siempre muy pendientes de mantener un criterio de calidad y conexión callejera en sus carreras en solitario, no hagan acto de presencia. No andan los tiempos como para desembolsar 15 dólares por un EP largo; y con menos razón todavía si el contenido del mismo no está a la altura de quien lo firma y de las expectativas que se podrían haber creado a su alrededor estas últimas semanas.

Todavía no entiendo el motivo por el que RZA ha decidido grabar este nuevo disco en compañía de una banda, The Revelations. Se podría comprender, e incluso aplaudir, si ese presunto soplo de aire fresco aportara nuevas dinámicas y nuevos moldes al discurso del grupo, si el cambio de formato hubiera servido para inyectarle vida y músculo, como le ha sucedido a Jay-Z en “D.O.A. (Death Of Autotune)”, pero es que en la práctica sucede más bien todo lo contrario, Wu-Tang Clan suenan blandos, aletargados. “Chamber Music” no es el pastiche pseudo-hippy que nos encontramos, sin prevenirlo, en “8 Diagrams”, no se escuda en la psicodelia ni en el barroquismo instrumental, sino que apela a una vertiente más funk y negroide, a priori ideal para sintonizar con esa recuperación o revalorización que pretende su líder de orquesta, pero ni así les sale redonda la jugada y la iniciativa.

Insisto en el hecho de que la substitución de los samples y la máquina de beats por un grupo al uso le quita empaque y consistencia al conjunto. La sensación de oportunidad desaprovechada crece y se intensifica cuando vemos a Masta Ace, Cormega, Sean Price, Sadat X, Kool G Rap o M.O.P. como invitados ilustres, un elenco de altos vuelos que merecía mejor material de fondo para poder lucirse. Del clan básicamente se reparten las tareas Ghostface Killah, Raekwon e Inspectah Deck, que asumen más protagonismo por el plus de integridad y respeto que jalona su trayectoria fuera del ámbito del grupo, y quizás por ello, de hecho, todo adopta tintes más dramáticos y dolorosos para los fans. RZA conduce el barco pero se desentiende por completo de la producción, que deja en manos de The Revelations, Noah Rubin o Fizzy Womack, y uno trata de imaginar, decepcionado, qué podía haber dado de sí una canción con Raekwon, M.O.P. y Kool G Rap con un beat de RZA o cualquiera de los secundarios de lujo que han repartido juego en los últimos álbumes en solitario de Masta Killa o U-God. Lo cierto es que no entendemos qué pintan The Revelations metidos en estos fregados.

En fin. “Chamber Music” no es una grabación mediocre, porque la verdad es que tres o cuatro de esos ocho cortes vocales podrían tener cabida sin problemas en obras como The W o Iron Flag”, se puede decir que tienen cuerpo y se defienden con entidad en el marco de la línea menos brillante e inspirada de su currículo. El problema es más bien el estado de bajón y deshinchamiento que te queda después de ver en qué se ha quedado un proyecto que, con el listado de invitados en la mano, apuntaba mucho más alto. Al margen de la idea de timo y fraude que a uno le asalta después de pasar por caja y que le vendan un mini-álbum a precio de LP, lo que acaba calando más hondo es un sentimiento todavía peor: la sensación de que esto es lo que RZA creía y estaba convencido que redimensionaría y daría alas a un grupo muy errático que no ha conseguido reemprender el vuelo en más de una década, la sensación de que no hay más recursos ni ideas. Decepción mayúscula, rotunda, porque se tiene la impresión de que, hoy por hoy, Wu-Tang Clan, como concepto, ya no puede dar más de sí y, a ojos de sus seguidores, ya resulta más inteligente y prudente concentrarse en los caminos en solitario de algunos de sus integrantes.

David Broc

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar