Ceremony Ceremony

Álbumes

Mexicans With Guns Mexicans With GunsCeremony

7.4 / 10

Mexicans With Guns  Ceremony INNOVATIVE LEISURE

Graves. Sólo pido eso. Muchos graves. Los mismos que sobreexplota con saña esclavista el arcano negro de Mexicans With Guns. Nombre: Ernest Gonzales. Ciudad: San Antonio. Religión: heavy dusbtep. Aficiones: ponerse máscaras de luchadores mejicanos. Amigos: los justos. Su ficha podría reducirse a estos datos y poco más, y lo cierto es que le va bien ese ligero halo de misterio a tan extravagante pajarraco.

Su música, aparatosa y cibernética es una combinación excelsamente producida de bizarre electronics, off beat, bass rabioso, hip hop, hardcore, drum’n’bass, dubstep y dub a secas, pero arrastra una particularidad, un plus de freakismo que los nerds más asilvestrados, como el que esto firma, apreciarán no sin relamerse los labios antes de apretar el play. Gonzales alimenta su locomotora de vapor digital con ingentes cantidades de influencias latinas: ritmos, instrumentos, samples, gorgoritos y melodías con acento hispano se enroscan en espiral alrededor de sus construcciones de electrónica futurista. La combinación, lejos de sonar a pastiche étnico para modernos antiglobalización, estalla en los auriculares con virulencia y una onda de impacto mucho más cercana a la electrónica esquizoide que al reggaetón de turismo barato. El componente latino no es aquí un lastre, sino un intensificador de la pestilencia freak que destila el abrasivo tracklist.

Así, “Dame Lo” se despliega antes nuestras narices en forma de electro-bachata con samples de voz a la sudamericana, un caos cuyos componentes parecen haberse macerado en el peor laboratorio de pasta de coca de las favelas de Río De Janeiro. Lo mismo ocurre con “Me Gusto”, o cómo mezclar son cubano y cumbia sudorosa con la banda sonora de “Rick Dangerous” y un cañón de rayos láser para matar lemmings. Efectivamente, el factor 8-bits es también un elemento que Gonzales sabe manipular como si fuera masa pastelera: en “Deities” se da un baño de Sega Megadrive en versión Croydon –puro dubstep sin cortar– y en la sensacional “Fields” le arranca a la liturgia musical de “Space Invaders” un lado casi onírico en un curioso contexto de batucada minimalista. El disco peta, rasca, araña y muerde. Si le sumamos al mejunje la psicodelia robótica de “Corazón”, los bleeps enloquecidos de “El Sol Y La Luna” o el gangsta rap mareante de “Highway To Hell”, con Freddie Gibbs en el micro, no podremos escapar del resultado irrefutable de una ecuación surgida de la locura: headbanger como una casa.

Óscar Broc

“Highway To Hell (feat. Freddie Gibbs)”:

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar