Cat’s Eyes Cat’s Eyes

Álbumes

Cat’s Eyes Cat’s EyesCat’s Eyes

8 / 10

Cat’s Eyes  Cat’s Eyes

POLYDOR / COOP / MUSIC AS USUAL

Si la gente del Vaticano tuviese alguna idea de música contemporánea, seguramente Faris Badwan ( The Horrors) no hubiese puesto pie en la Basílica de San Pedro para hacer la presentación en sociedad de su nueva banda, Cat’s Eyes, ante cardenales de alto rango. Tan pomposa como confusa fue esa actuación, en la que el escuálido neogótico se unió a la soprano y multiinstrumentista canadiense Rachel Zeffira y un coro para interpretar “I Knew It Was Over”. Aunque uno podría pensar que de este proyecto y tras ese recital sólo podría salir un pop de cámara barroco, lo cierto es que el resultado es mucho más intimista y personal. Ellos mismos describen su música de manera muy acertada, pero algo reduccionista, como “gothic 60s girl-group pop”.

En “Cat’s Eyes”, Rachel pone los maullidos y Faris los rugidos. La compenetración de este insólito dúo es total, como si se tratase de una versión rabiosamente moderna de Nancy Sinatra y Lee Hazlewood. Parecen dos enamorados a los que les sobran trifulcas. En “The Best Person I Know” cantan: “’Cause you’re the best person I know, it’s true / all my best times are with you”, a lo que él replica: “You think you’re the only one / how about you take a look around?” en “Face In The Crowd”. Con todo, lo que más asombra de este disco es el parecido de la soprano con la malograda Trish Keenan. No sabemos si intencionadamente o no por parte del grupo, pero la vocalista de Broadcast se ha apropiado del alma y voz de la canadiense. Hay pruebas del delito a lo largo de todo el álbum. Sea del modo que sea, celebramos que el espíritu de los de Warp siga presente entre nosotros.

Aunque la primera canción, “Cat’s Eyes”, nos pueda hacer pensar que han tomado los mismos senderos de garage-punk de The Horrors, lo cierto es que a menudo el protagonismo recae en la dulce Zeffira. “The Best Person I Know” es una melancólica nana y “I’m Not Stupid”, con esos violines, parece sacada de una película clásica de Disney. Pero cabe todo en este trabajo. “Face In The Crowd” tiene esos juegos vocales que tanto nos encantan de los girl-groups y, aunque parezca mentira, la presencia masculina de Faris es todo un soplo de aire fresco. Ruptura de géneros. La incursión noise de esa marcha fúnebre que es “Sooner Or Later” podría haber pasado por ser uno de los mejores cortes del celebrado “Primary Colours” (XL, 2009). Amenazador Badwan entonando un: “You’ve got some nerve coming around”. De cuentos de hadas a la imaginería retorcida de David Lynch. No debería extrañar que, con ese rollo Bauhaus, sea el único corte que llega a los cuatro minutos en un disco en el que la mayoría de las canciones no pasan de tres. Pero la sorpresa mayúscula aparece en “Bandit”, con su trompeta, sus cuerdas y unos silbidos. Rendido tributo a Ennio Morricone. La pieza más rupturista respecto a los postulados sonoros del “Broken Glass EP” que precedió a este debut.

Cat’s Eyes no debería quedarse sólo en el caprichoso proyecto paralelo que hacen algunos artistas en los descansos entre álbumes y giras. Este trabajo es serio, fresco, tétrico, luminoso, cinematográfico, con momentos maravillosos e ideas brillantes. Tras una docena de bolos, le tocará el turno al tercer disco de The Horrors, cuyo lanzamiento está previsto para los próximos meses. Esperemos que esto no signifique que la aventura entre Faris Badwan y Rachel Zeffira se quede en un simple y corto amor de verano. Sólo por ver cómo han conseguido amansar al feroz y desgarbado cantante en “I Knew It Was Over” ya merece la pena darle continuidad.

Álvaro García Montoliu

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