Castlemania Castlemania

Álbumes

Thee Oh Sees Thee Oh SeesCastlemania

7.5 / 10

Thee Oh Sees  Castlemania IN THE RED

Brian Eno y Thee Oh Sees no pueden resultar más diferentes. Antónimos casi estética y sónicamente, podríamos situarles en las antípodas de un mapa musical. La calva más brillante de la intelligentsia electrónica versus una de las bandas más cafres del garage rock made in San Francisco. Sin embargo, sus últimos lanzamientos tienen un punto en común que me ha llamado tontamente la atención. En ambos, casi al final del metraje, asoma un minuto de silencio. El significado de dicho vacío sónico se sobreentiende mejor en “Drums Between the Bells”, pero casi nadie ha reparado en el sentido que tiene en “Castlemania”, donde, más que como recurso de estilo, se utiliza para separar los nuevos trece cortes de la banda del revelador trío de versiones con que se cierra el álbum. Tras ese silencio, “I Won’t Hurt You” (de The West Coast Pop Art Experimental Band), “If I Stay Too Long” (de The Creation) y “What Are We Craving?” (de Norma Tanega) ponen el broche final al disco y sirven también como velado homenaje a las principales filias del grupo: la psicodelia más dislocada de los sesenta y su cristalización en la serie Nuggets, básicamente.

Esos tres temas funcionan también como una excepción, ya que en ellos se observa a unos Thee Oh Sees muy respetuosos con los originales, alejados en intenciones del tratamiento rejuvenecedor que han imprimido a los nuevos temas. En “Castlemania” siguen patentes las constantes que la banda de John Dwyer ha venido explorando en sus diez años de carrera, pero lo que más llama la atención es el plus de experimentación y frescura aplicado al repertorio. Aquí han conseguido escribir temas más dicharacheros y eclécticos, que aglutinan ideas por doquier sin importar que muchas de ellas se queden a medio cocer. En cierto sentido, todo ello es síntoma del buen momento que atraviesa la banda, habiendo alcanzado un grado de satisfacción al tocar que les permite indagar en posibilidades sónicas sin vergüenza ni prejuicio ninguno, anárquicamente, a lo guarro. Se divierten tanto trasteando con todo tipo de sintes, cuerdas, vientos y ruiditos que no les resulta difícil contagiar la parranda. En otros artistas tal grado de desenfoque no funcionaría, pero en Thee Oh Sees… ¿de eso va el asunto, no?

“Castlemania” es como un (mal) viaje en un tren de la bruja que nunca descarrila, un tren guiado por una cachondísima locomotora tan engrasada como la de sus vecinos Sic Alps o los igualmente oxidados Black Lips. A los pasajeros del convoy no se les admite queja ninguna, pues sus billetes han sido dispensados bajo el efecto de ácidos caducados y hierbas sospechosas. Por el camino van a encontrarse con monstruos y zombies capaces de asustar tanto a niños ( “Spider Cider”) como a mayores ( “Castlemania”, el tema titular). Un consejo: no dejen de lado paradas obligadas con vistas fabulosas como las de “Stinking Cloud” y “Pleasure Blimps”, de lo mejor del disco. Si deciden quedarse en los vagones, permanezcan bien atentos al paisaje: con sólo asomarse por la ventana verán desfilar todo tipo de imágenes deformadas, de Syd Barrett a The Seeds pasando por los Beatles de Hamburgo. ¿El destino de la travesía? Una continuación ya anunciada para este otoño que no se han cansado de vender como el que será su mejor trabajo discográfico. Agárrense que vienen curvas.

Cristian Rodríguez

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