Casablanca Nights Casablanca Nights

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Johan Agebjörn Johan AgebjörnCasablanca Nights

6.6 / 10

Johan Agebjörn  Casablanca Nights PAPER BAG

Con el futuro de Sally Shapiro bañado en incertidumbre (sobre todo después de que ella confesara que dar la cara no es lo suyo y que prefiere seguir siendo una zagala anónima), Johan Agebjörn, la mitad del dúo que, junto al sello Italians Do It Better, más ha hecho por la reivindicación del espectro italo en los últimos años, ha decidido firmar un álbum de nu-disco accesible y melódico que debería entenderse como un proyecto en colaboración. O, más bien, como una oportunidad de oro para el productor sueco para poder explorar otras texturas sintéticas con mayor o menor acierto. Partiendo de que ya el propio título del disco puede llevar a todo tipo de interpretaciones –Casablanca puede ser una película, una ciudad o también Casablanca Records, el sello que a mediados de los 70 encumbró la música disco en territorio europeo (en nómina tenía nombres como Donna Summer o Village People)–, Agebjörn vuelve a mirar a los fantasmas del pasado. Aunque, en esta ocasión, no aporta nada novedoso a un género que él mismo se enorgullecía de engalanar con despampanantes revestimientos kitsch en esas joyas dos joyas de culto eterno que firmó bajo Sally Shapiro.

El álbum cumple con su cometido de poner en la palestra artistas como Queen Of Hearts (participa poniendo la voz a “The Last Day Of Summer”), Wolfram o Legowelt (en las bases vocoderizadas de “So Fine All The Time”), con tal de realizar una breve biopsia de la electrónica que, con melancolía, sigue proclamando que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor. Pero echo en falta mayores dosis de su maestría a los mandos de una nave nodriza que, más allá de la fórmula de “Watch The World Go By” (junto a Le Prix y el talante de Lake Heartbeat a la voz) o “Alice” (el gran dueto que Sally Shapiro se marca junto a Fred Ventura derrocha fluidos electro ochenteros), pierde brillo al no darnos las suficientes dosis de sudor y lágrimas que prometía.

Obligado a reducir la adrenalina en sus últimos minutos (todo sea dicho, a Sally Shapiro el francés, o sea, el idioma, le sienta que ni pintado en “Le Noir Et Le Blanc Sur Le Piano”), Agebjörn decide echar el cerrojo con un remix del “Stranger” de Halftone (el día en que reivindiquemos a Frankie Goes To Hollywood está más cerca que nunca), que desquebraja el patronaje inspirador del resto de cortes. No dudo de que presuma de amistades, ya que puede, pero le preferíamos cuando, sin ninguna pretensión, se convirtió en uno de los secretos roedores del revival italodisco.

Sergio del Amo

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