Caribou Our Love Caribou Our Love

Álbumes

Caribou - Our Love

7.7 / 10

Hasta Swim (2010), toda la carrera de Dan Snaith había sido un crescendo continuo. Es cierto que empezó bien, asentando las bases de la entonces joven indietrónica y encontrando una manera elegante de amalgamar breaks IDM, psicodelia y melodías bucólicas cuando todavía firmaba como Manitoba y editó aquel imponente debut titulado Start Breaking My Heart (2001), pero lo que vino después empezó a crecer de manera inesperada. En el impasse en el que el productor canadiense parecía que se iba a decantar por la música de baile -mucho antes de que su amigo Four Tet diera el paso; el EP If Assholes Could Fly This Place Would Be An Airport (2003), con su inclinación hacia el 2step, sigue siendo lo mejor de su etapa de formación- fue cuando empezó a perfeccionar su lenguaje pop. Se adentró en una psicodelia febril y entusiasta - Up in flames (2003)-, dominó el estribillo en Andorra (2007) y cuando llegó el momento de Swim, Snaith lo tenía todo para revolucionar el pop de esta década. Había añadido también la música disco a la receta, a partir de las técnicas avantgarde de Arthur Russell, hervían los temas en una sopa de dub y estaba a punto de que apareciera también el proyecto paralelo Daphni, decididamente volcado hacia el house y los clubes. Nadie más hacía lo que él hacía -ni siquiera en el sello DFA-, ni nadie lo podría haber hecho tan bien.

Hasta llegar a Our Love, hay un salto de cuatro años en los que Dan Snaith ha desarrollado sobre todo esa vía paralela de expresión, más four-to-the-floor, sin necesidad de servirse de letras o mensajes elaborados, simplemente confiando en el poder contagioso del groove. Su sello para 12"s de club, Jiaolong, tiene un catálogo estupendo. Y al final, todo ese desarrollo en los márgenes ha servido para que, una vez de vuelta al pop, un nuevo desarrollo del lenguaje de Caribou cristalice en este nuevo álbum, que tiene el complicado pero excitante reto de superar la cota alcanzada por Swim. En su favor ha contado con un periodo de maduración generoso y ninguna presión para repetir sus hazañas: Swim llegó como un regalo inesperado, uno de los más bonitos de aquel año -el mejor según las tiendas Rough Trade, que se lanzaron a la piscina al proclamarlo el disco más importante de 2010 sin que aún hubiera acabado el mes de noviembre-, y la primera predisposición es la de aceptar Our Love también por lo que es, no por lo que desearíamos que fuera. Al fin y al cabo, es un trabajo sobre el amor -el tema que ocupa todo el arco de la carrera de Dan Snaith, desde el primer álbum hasta éste-, sobre compartir y dar, sobre pasar un buen momento juntos, sin pedir más a cambio.

Por eso, tiene un cierto punto ñoño que no desmerece al conjunto, pero le rebaja categoría en comparación con su predecesor. El ascenso de Caribou se detuvo en Swim y ahora ha bajado un poco, pero sin caer en picado: esta última olimpiada ha discurrido plácida y sin tropiezos, como si hubiera encontrado estabilidad en una altiplanicie. Ocurre que cuando se espera algo de Caribou, se espera en particular una demostración de flexibilidad pop. Y Our Love, por encima de todo, es un disco de productor -como lo eran los tracks de Manitoba hace más de una década- que se explaya en su virtuosismo técnico. Cada vez son menos los instantes en los que Dan Snaith quiere darnos una canción, y más los que utiliza para darnos un meneo con sus armas house. El comienzo del álbum hace pensar que será una versión más refinada de Swim - Can't Do Without You, declaración de amor tan tierna como tópica, se sostiene con un gancho melódico y un ascenso épico que deberían dispararle a lo más alto de las listas de mejores canciones de 2014-, y All I Ever Need es otra pieza altamente refinada. Pero lo que hay entre medias, un track de estructura repetitiva titulado Silver, acaba siendo más representativo de por dónde irá el álbum hasta el final. En Our Love (la pista cuatro, la que le da título a todo) las voces sirven de textura, no de vehículo expresivo, tal como se han usado siempre en el house underground, -con bajos mantecosos a lo Armand van Helden y un inciso del riff del Good Life de Inner City-, y a partir de ahí todo es colorista, instrumental y hecho para pedir a gritos un remix: Dive es su interpretación personal del lenguaje del trap, Second Chance un intento de hacer R&B cósmico, y Your Love Will Set You Free el esperado momento afro que no podía faltar. El disco se completa -algún detractor diría 'se rellena'- con piezas que recuerdan a los pasajes más expansivos de Swim, pero sin extenderse hacia fuera, sino concentrándose para dentro, como si fuera música disco progresiva buscando un momento de intimidad.

Este enfoque es distinto al de Swim, y por tanto Our Love no es un disco hermano, no es su descendencia directa. Es como un Swim en el que, de repente, hubiera desaparecido la reflexión racional y sólo hubiera quedado el corazón, pero un corazón previsible -como esa pareja que siempre dice 'cariño' e insiste en ir a cenar al restaurante de cada viernes- al que es fácil corresponder. Se empatiza con Our Love, pero uno no se enamora de él, pues lo que hay en él en realidad no es un fuego vivaz, sino los primeros rescoldos de aquella pasión desbordante de la primera vez.

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