Car Alarm Car Alarm

Álbumes

The Sea and Cake The Sea and CakeCar Alarm

8.6 / 10

The Sea and Cake Car Alarm THRILL JOCKEY

Curvas, vectores y ondas. Fuerzas dirigidas. Sentidos, escalas y direcciones que me gustaría comprender para aprender cómo funcionan estas canciones, para saber qué es lo que hace de su sonido ese efecto inexplicable que lo transforma todo una vez te ha pasado por encima. The Sea and Cake siguen siendo esa banda de Chicago adicta a un pop elegante, sutil y adulto, solo que detenida en la acción, en el proceso, como una foto movida. Porque “Car Alarm” enseña contornos y formas vivas, más expresivas, en movimiento, que palpitan y respiran. Si lo que mostraban discos como “Oui” (Thrill Jockey, 00), “One Bedroom” (Thrill Jockey, 03) o “Everybody” (Thrill Jockey, 07) eran los resultados de horas de ensayo y una cuidada producción, los acuerdos de una reunión –centrada en investigar con el uso de la electrónica y la quietud en los dos primeros y en recuperar el impacto melódico y los giros del pasado en el último-, acabados, limpios y suaves; aquí los trazos permanecen, la pintura está aún sin secar. Es como si pudiéramos ver el brillo de cada idea, y no sólo sus consecuencias. Una inmediatez surgida del directo, que brota desde la electricidad de “Aerial” (el corte que abre el álbum) y contagia al resto del disco, afectado por la inercia del sonido, por la velocidad. Acostumbrados a dejar de tocar juntos durante meses (incluso años), Sam Prekop y Archer Prewitt decidieron no parar después de su última gira, y evitar que esa complicidad, la comunicación que recuperaban con cada concierto, se durmiera. Así, la expresividad crece en las guitarras que ambos entretejen ( “Car Alarm”, “Window Sills”) y en el espacio ganado por los teclados ( “The Staircase”, esos ecos con los que termina “On a Letter”), pero también en el entramado rítmico que Eric Claridge y John McEntire comparten en algunos de los mejores momentos del álbum ( “Pages”, “A Fuller Moon”). Canciones que son corrientes, carreteras al borde de la costa. The Sea and Cake nunca habían estado tan cerca de su esencia.

Juan Monge

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