Can’t Sleep Can’t Sleep

Álbumes

Kryptic Minds Kryptic MindsCan’t Sleep

7.1 / 10

Kryptic Minds  Can’t Sleep BLACK BOX

A medida que han pasado los años, Brett Bigden (antes conocido con el sobrenombre Leon Switch) y Simon Shreeve han ido calmando sus impulsos, rebajando la tensión arterial y acomodándose a un estado de movimiento pausado, latente, como si no circulara ya sangre por sus venas. No es que se hayan detenido y enfriado como un cadáver: se han vuelto más gélidos y taimados, como reptiles depredadores o vampiros sedientos. Su música, a medida que ha ido rebajando bpms, también tiene esa cualidad de atrapar e inmovilizar a quien la escucha. En ese sentido, lo único que ha ocurrido con la pareja Kryptic Minds es que se han hecho más taimados. A mediados de los noventa estaban en la escena drum’n’bass aportando algunas de las producciones más clínicas, pero a unos infernales 170 bpms, herederos de aquel neurofunk, preciso como un francotirador en una azotea, de Grooverider y Optical. Tras la reconversión al dubstep –con un álbum de transición en el que Simon se renombraba Kryptic Minds y Brett seguía fiel al alias Leon Switch– bajó un poco el pulso, pero su estética era todavía parecida a la de DJ Distance o Vex’d aunque sin el cuchillo entre los dientes. “One Of Us” (Swamp 81, 2009), un debut espectacular que estaba entre Burial y Photek, era la demostración de que la escena bass, además de estilistas, necesitaba también cirujanos.

“Can’t Sleep” trae novedades, como ya hemos dicho. Hay un cambio de sello hacia Black Box en perjuicio de la plataforma de Loefah –Black Box es más canónicamente dubstep, incluso con giros al grime; es pura old school–, y también hay una rebaja de la testosterona, las trampas y la urgencia. Aunque sea un lugar común decirlo de esta manera, la cualidad de los trece cortes del disco es cinemática, por momentos paisajística y en ocasiones inductora al misterio o al horror. Los breaks traicionan sus orígenes –o no los traicionan, únicamente lo reflejan de una manera coherente y justa– y en ellos se observan rasgos característicos del drum’n’bass a poquísimas revoluciones. Nada que objetar al respecto: si antes se alineaban cerca de los Pangaea y Ramadanman, ahora están en perfecta sintonía con la nueva escuela del híbrido jungle-dubstep que encabezan dBridge y They Live –Instra:mental y su spin-off Boddika han empezado a girar hacia el techno–. Hay colores distintos en “Can’t Sleep”: el dorado de la mañana en “Brief Passing” y un verde bucólico en “Fade To Nothing”, que dibuja capas de ambient envolvente, pero también el gris metálico de la ingeniería rítmica meticulosa y fría que es el sello distintivo de los productores con ADN drum’n’bass –no es difícil volver a sentir la sombra de Kuedo en “The Things They Left Behind”, “No More No Less” o “The Fifth”. En conjunto, el álbum corre el riesgo de parecer monótono –salvando la participación vocal de Alys Be en dos temas, todo lo demás es una sucesión sigilosa de bajos como zarpazos, breaks que simulan los pasos de un ninja y texturas etéreas que simulan un aire frío y cortante–, pero sólo hay que hacer el esfuerzo de escuchar profundamente para apreciar los matices. Se manifiesta entonces un disco desvelado –no puede dormir, como exactamente dice el título– capaz, también, de provocar pesadillas o desasosiego.

Robert Gras

Cant Sleep Ft: Alys Be by Kryptic Minds

The Things They Left Behind by Kryptic Minds

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