Candy Bar Creep Show Candy Bar Creep Show

Álbumes

MS MR MS MRCandy Bar Creep Show

7.5 / 10

El combo chico-chica nos ha dado grandísimas alegrías en los últimos años gracias a duplas como Sleigh Bells, Summer Camp, Cults o más recientemente Purity Ring. Los últimos en sumarse a esta lista son MS MR, o lo que es lo mismo ella (MS), Lizzy Plapinger, vocalista y cofundadora de Neon Gold, pequeño sello con base en Nueva York y Londres que ha dado cobijo a artistas como Passion Pit, Marina & The Diamonds, The Sound Of Arrows o The Naked & Famous, y él (MR), Max Hershenow. Les conocimos la pasada primavera, cuando estrenaron el primero de sus temas, “Hurricane”, y se describieron a sí mismo como “tumblr glitch pop”. De lo segundo no hay mucho en su música, pero lo primero responde a su vía de promoción, que habéis adivinado, es Tumblr, donde a través de widgets han dejado catar las cuatro canciones que ahora conforman su autoeditado EP de debut, “Candy Bar Creep Show”, ya disponible en streaming desde su propio portal y a la venta en iTunes al módico precio de 2,99 euros. Su popularidad es tal que, en los pocos meses de existencia, ya han conseguido remezcladores de lujo (Tom Vek, Twin Shadow, Charlie XCX), más por su talento que por la extensa red de contactos de este par de neoyorquinos.

A MS MR se les ha comparado por todos lados con Florence + The Machine y todos los argumentos se encuentran en piezas como “Bones”. Un beat firme, la misma percusión intensa, unas cuerdas melodramáticas, imaginería gótica (empieza con el muy elocuente verso “Dig up the bones, but leave the soul alone”), coros fantasmagóricos, todo aquí suena a la Welch más eufórica. Aunque la letra cae un poco en los clichés del género gótico (almas en pena, iglesias vacías), funciona porque el dúo toca temas oscuros, pero ni mucho menos su música está teñida de tinieblas. Más bien se beneficia de la energía que se desprende del contraste entre la luz y la oscuridad. La introspectiva “Hurricane” ( “Welcome to the inner workings of my mind”), mecida por sintetizadores, sigue la misma onda que su predecesora. Es tan tormentosa como su propio nombre indica, con sonidos que emulan las olas de esa tormenta que se nombra en su letra. Pero esta vez utilizan las cuerdas con el objetivo de dar una mezcla entre épica y magia. ¿Les suena?

Toda la majestuosidad de los dos primeros cortes se rebaja en “Dark Doo Wop”, cuyo título, de nuevo, lo dice todo. Una canción mucho más sobria en sus formas que las anteriores, con unos chasquidos de dedos muy doo wop y una batería furiosa que va ganando protagonismo conforme suben el volumen a todos los canales de sonido para llegar a un final ruidoso, cargado de reverb, y alejado de los aires recatados del principio. Para el final se dejan la pieza más sorprendente y animada del lote, “Ash Tree Lane”, arrimada en sus primeros compases al folk maximalista gracias a unos vientos y coros triunfantes. Es aquí donde vocalmente más luce Paplinger y donde más carisma derrocha. “Candy Bar Creep Show” es una mala y una buena noticia. Dura tan sólo 14 minutos, pero se hacen tan cortos que estás condenado (aunque infinitamente agradecido) a darle al repeat hasta el fin de los días. Lo positivo es que muestran un potencial enorme y, si las cosas no se tuercen, cosa que no debería pasar visto lo visto, ya tenemos uno de los firmes candidatos a debutantes de 2013 en el ámbito pop. Se van a hacer eternos los días hasta su estreno en largo.

Vídeo

¿Te ha gustado este contenido?...

Hoy en PlayGround Video



 

cerrar
cerrar