Cabaret Cixous Cabaret Cixous

Álbumes

Maria Minerva Maria MinervaCabaret Cixous

8.1 / 10

NOT NOT FUN

Antes de escuchar este disco, hay dos referencias clave en la portada y el título que forman el contexto inmediato del álbum, condicionan su escucha y que, por tanto, es necesario tener en cuenta. En primer lugar, tanto la portada de “Cabaret Cixous” como el vídeo de “Luvcool” son citas explícitas a la imaginería visual creada durante el periodo de optimismo tecnológico de los ochenta y principios de los noventa para representar el concepto de realidad virtual. Ahora podemos ver con facilidad la conexión entre estas imágenes y las creadas para la publicidad de grandes compañías en esos mismos años y, por supuesto, este nexo entre empresas y ciencia ficción fue uno de los temas clave en la literatura cyberpunk, de modo que es fácil entender la atracción que sienten por esa imaginería representantes del pop hipnagógico como Daniel Lopatin, James Ferraro y, ahora, la estonia Maria Minerva. La segunda referencia clave para entender “Cabaret Cixous” es la mención en el título a la filósofa y escritora francesa Hélène Cixous, reconocida sobre todo por sus trabajos dentro del feminismo acerca de la importancia del cuerpo y el lenguaje en relación con la capacidad de las mujeres para expresar su propia identidad. Por tanto, ciencia ficción y feminismo son dos puntos de partida, algo que no parece casual si tenemos en cuenta que el feminismo ha recurrido con relativa frecuencia a la ciencia ficción para desarrollar o ilustrar sus teorías, por ejemplo en la obra de escritoras como Ursula K LeGuin ( “Los Desposeídos”) o Margaret Atwood ( “El Cuento De La Criada”).

Sobre la base de esos dos referentes, Maria Minerva ha logrado en “Cabaret Cixous” lo mismo que Hype Williams en “One Nation”: la versión más depurada y lograda de su cada vez más distintiva visión musical. Así, las canciones de este disco son pop consciente de su capacidad como máquina deseante, y de hecho la sensualidad y la sexualidad son aquí claros motores creativos al servicio de una Maria Minerva que, influida por Hélène Cixous, se resiste a caer en los clichés de la música pop cantada por mujeres con un público masculino en mente, aún a pesar de explotar –con el fin de criticar– esos mismos clichés en algunos de los temas clave del disco, como hace en la canción y el vídeo de “Soo High”, que suena a una versión lo-fi de Soft Cell y que incluye una iluminadora cita a Gang of Four en la letra: “the problem of pleasure, what to do for pleasure”. Maria Minerva sigue cantando en este disco con el mismo abandono sensual, íntimo pero no tímido, como de banda sonora para un soft-porn pseudo intelectual europeo o música para un cabaret intergaláctico que ya llamó la atención en sus anteriores lanzamientos en uno de los indudables sellos del 2011, Not Not Fun.

Al igual que Laurel Halo en su EP “Hour Logic”, la música de Maria Minerva incluye referencias a distintos momentos de la historia de la música de baile. Más específicamente, buena parte de “Cabaret Cixous”, con sus suaves líneas de sinte y sus ambientes ensoñadores e inmersivos, encajaría en una sala ambient de principios de los noventa. Sin embargo, diversos elementos evitan que lo suyo sea un ejercicio retro, puesto que su música tiene la suficiente personalidad como para escapar a influencias demasiado evidentes, además de emplear técnicas frecuentes en el pop hipnagógico como el emborronamiento sonoro –las voces, envueltas en eco, hacen que las letras sean casi indescifrables– y la recreación de la degradación sonora resultante de usar soportes analógicos.

Eso sí, el hecho de que el armazón teórico de Maria Minerva esté en un primer plano desde el título del disco no debería espantar a posibles oyentes, puesto que “Cabaret Cixous” es efectivo no sólo por las conversaciones sobre feminismo y música en las que participa, sino también por su habilidad para situarse entre el pop y la música de baile, entre los espacios de la habitación y la pista de baile, entre la realidad y la realidad virtual, y por supuesto entre la vigilia y el sueño, demostrando la vitalidad del pop hipnagógico para mantener viva la música pop como terreno en el que explorar ideas tanto musicales como teóricas.

Iván Conte

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