Build A Rocket Boys! Build A Rocket Boys!

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Elbow ElbowBuild A Rocket Boys!

8.3 / 10

Elbow  Build A Rocket Boys!

POLYDOR

Cuando una banda como Elbow, de largo, serio y coherente recorrido, recibe el Mercury Prize por “The Seldom Seen Kid” (ya saben: el reconocimiento más importante de Reino Unido e Irlanda en el ámbito alternativo), y, en general, buenas críticas por doquier, da un poco de miedo ver qué rumbo va a tomar en el siguiente disco. Lo hemos visto con otras bandas de las islas como Coldplay, que han virado hacia la efectiva y facilona salida de la épica de estadio. En cambio, los de Guy Garvey han seguido fieles a sus principios y no han variado ni un ápice su habitual sonido sosegado y de tono solemne. “Build A Rocket Boys!” es uno de los discos más preciosos y elegantes en lo que va de año; acaso, la respuesta inglesa al “High Violet” de The National.

Once gemas de pop de excelsa factura conforman este “Build A Rocket Boys!”. Como ya es habitual en la banda, los referentes que más rápido vienen a la cabeza son Peter Gabriel y Talk Talk. ¿Recordáis aquella sobrecogedora pieza que facturó el ex Genesis para los créditos de “Wall-E”? Pues por ahí van los tiros. El disco abre con “The Birds”, una exaltación de ocho minutos a la naturaleza. Pero también hay espacio para la reflexión en torno a las vicisitudes del ser humano; “Lippy Kids” no sólo sirve como relato de la angustia adolescente, sino como alegato a la juventud. Y tampoco se olvidan de los amigos en ese cierre tan acorde con el tono que sigue el álbum. Unas letras que Guy Garvey escribió no sin dificultades. De hecho, viajó varias veces hasta los estudios del anteriormente mencionado Peter Gabriel para compartir ideas con él. Las piezas del puzzle encajan.

Hay para todos los gustos. “The Night Will Always Win” es una ensoñadora balada que apenas cuenta con la voz de Guy Garvey y un piano, y que crea una de esas atmósferas que sólo ellos saben facturar. Menos es más. “Jesus Is A Rochdale Girl” es un acercamiento a territorios folk con un sutil toque de electrónica. Y si una pieza sorprende más que ninguna otra, esa es “High Ideals”, en la que Elbow imprimen un increíble ritmo.

La música de Elbow es cálida, te arropa y te acompaña de la mano en tu día a día. No hay estridencias, todo suena como debería sonar. Los de Manchester apenas alzan la voz, a lo sumo en “Neat Little Rows” y “Open Arms”, las canciones que más pueden satisfacer a los que esperaban otra pieza de cariz más comercial como fue “One Day Like This”, su tema más conocido y tocado desde 2008. Únicas concesiones al desenfreno, si así se le puede llamar, en el disco. Guy Garvey y compañía no te harán bailar, ni saltar, ni alzar los brazos como el dibujo de la portada del álbum, pero con el sólido “Build A Rocket Boys!” seguirán contentando a su legión de fans, que a fin de cuentas, es lo que de verdad importa.

Álvaro García Montoliu

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