A Bugged Out! mix by Hot Chip A Bugged Out! mix by Hot Chip

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Hot Chip Hot ChipA Bugged Out! mix by Hot Chip

8.1 / 10

NEW STATE MUSIC

Estoy frontalmente en contra de concepto " Rock DJ" –aunque a favor de la canción de Robbie Williams del mismo nombre, y más de su vídeoclip–. Mejor debería matizar la idea, que me ha salido muy visceral: estoy en contra de que hoy día pinche cualquiera y que se pinche sin respetar unas normas que, aunque no estén escritas, son de sentido común en la profesión. El DJ debe mezclar, y para mezclar bien hay que tener la habilidad de saber encajar ritmos, ordenar una selección coherente, que fluya lógica y sin ensaladas, y eso sólo se consigue cuando hay un patrón rítmico apto para la mezcla. Hay mucho aficionado, o celebrity, que da por sentado que su nombre es suficiente para subirse al altar que es la cabina y mandar en la fiesta. Pero entre un pinchadiscos de guateque y un DJ de primer nivel existe un abismo. Es una manera fácil de ganar dinero, pero siempre que un grupo de rock se trasvasa de su parcela a la de la música de baile, solemos tener selecciones interesantes a priori arruinadas en el último momento porque el sujeto en cuestión las pincha con manos y muñecas de madera, con más caballitos que el tíovivo. Una mierda.

Hay excepciones, por supuesto. 2 Many DJ’s lo son. Hot Chip también. Su base como grupo es el pop –electrónico, sí, pero esas canciones podrían existir igual si en vez de un sintetizador antiguo el ruido lo sacaran de una grabación matutina del batería haciendo gárgaras o de una guitarra Les Paul; la calidad está más en la canción que en los arreglos, aunque los arreglos sean fabulosos–, pero estos cinco avispados coolhunters saben diferenciar dónde terminan las cuatro estrofas de una canción y dónde empieza el reino de la pista de baile. Explicaba Alexis Taylor en una entrevista que la doble vida de Hot Chip – songwriters modernos de día, DJs populacheros de noche– comenzó cuando, al acabar los conciertos, se encontraron con que el aburrimiento les podía. Entonces empezaron a buscar clubes en los pueblos de mala muerte donde tocaban, y se ponían a pinchar. Algo alejado de su lenguaje habitual. Por romper la rutina. Decía Voltaire de Don Quijote que éste se inventaba pasiones para ejercitarse. Hot Chip se inventaron sesiones también para eso, para ejercitarse.

Cuando pinchan en un club o en un festival –mi experiencia más reciente fue en el FIB del año pasado–, Hot Chip se hacen cargo de la situación, y eso les hace un nombre más valioso que el de Klaxons, The Rapture o incluso el mediático James Murphy, que tiene una colección de discos de puta madre, pero que técnicamente maneja la mesa y los platos como el culo. La serie de discos de sesión " Bugged Out!" siempre ha perseguido el balance entre nombres conocidos y amigables para el público del pop pero que no rechinen cuando se trata de dignificar la profesión de DJ. Ha habido grandes mezclas en esta colección: la de Miss Kittin de 2006 era valiente y equilibrada entre los sonidos tranquilos de reposo y los nervisos de medianoche; la de Boys Noize de 2008 una recomendable calaverada con el nu rave como excusa –sucesora de aquel mix que, en 2005, firmó Erol Alkan–, y la de Klaxons de 2007 fue lo que no tenía que ser: una sesión torpe de figurines de rock que pinchan horrible. Por eso la aportación de Hot Chip brilla: porque sobresale en la selección y rinde a la perfección en la mezcla. Habrá quien opine que se exige mucho, pero no estamos para ir perdiendo el tiempo en chapuzas perpetradas por una cara bonita.

“A Bugged Out! Mix by Hot Chip” es un doble CD de listado interminable, un trabajo titánico que comprende un total de 44 cortes en los que los saltos de estilo son variados y por momentos con riesgo de fracasar. Pero nunca se nota un pegote. Desconocemos si lo han mezclado con ayuda de softwere o si el pinchamiento es manual –no lo parece; es un disco enlatado y aquí siempre hay trampa; se sabe también, por el contrario, que en vivo Hot Chip demuestran técnica hábil–. Lo que sí se demuestra es que el acabado es profesional y el contenido magnífico. El primer disco, “Bugged Out”, es el de la noche, la fiesta: empieza con el ambient de Gas, rápidamente gira hacia el house de Theo Parrish –profundo y sexy– y Extrawelt & Morelle –épico y gritón–, y a partir de ahí mantiene un tempo rápido, convulso, ácido, en el que se suceden variaciones del electrohouse, el dubstep, el tech-house melódico y el pop con marcheta. John Tejada suena, también el “Yeke Yeke” de Mory Kante –en la remezcla acid de Hardfloor, un vinilo que está siendo fetiche entre DJs con flequillo–, y diversas rodajas planchadas por Armando, Pig & Dan, Peverelist, Ican o Kollektiv Turmstrasse. Se sale.

El segundo disco, “Bugged In”, es el ecléctico, el más desordenado –en especial al principio, donde no hay nada que mezclar entre el swing de The Andrews Sisters y el calipso de The Esso Trinidad Steel Band–, hasta que más o menos se alinea todo en una coherente sesión con la disco music y sus conexiones con el pop de los ochenta como frágil hilo argumental. La cosa deriva hacia el bullir tribal ( Gang Gang Dance), el synth-pop con hombreras (Hall & Oates), el hip hop de verso rápido ( Biz Markie), el glam y el electro-funk, pero nunca sin perder esa evolución renqueante y la brillantina: Zapp, Robert Palmer, Sparks, un mash up por las bravas con Dizzee Rascal (¡ “Fix Up, Look Sharp”!) y Terence Trent D’Arby… ¿Ecléctico? Absolutamente. ¿Disperso? Nunca. Mucho DJ aburrido debería aprender de este mix, y mucho grupo adicto a la posturita que vende humo también. Con trabajos así, Hot Chip apuntalan su reputación, y eso que Made In The Dark (2008), la primera vez, me hizo bostezar. Habrá que reescucharlo.

Juan Pablo Forner

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