Bugged Out! presents Suck My Deck Bugged Out! presents Suck My Deck

Álbumes

Brodinksi BrodinksiBugged Out! presents Suck My Deck

7.4 / 10

Brodinksi  Bugged Out! presents Suck My Deck NEW STATE MUSIC

Stravinski fue un gran compositor de música clásica. Kandinski un pintor visionario. Klaus Kinski un actor como la copa de un pino. Si pinchar es un arte, ¡por los clavos de Cristo!, muchos se preguntarán: ¿dónde carajo está el “inski” de los platos? Pues resulta que el tipo es de Lille, o sea, más francés que las baguettes y las boinas de pintor, y se ha convertido en el grano más visible y reluciente de la pústula electrohouse –dicho lo de pústula con una mezcla de cariño y recochineo–. Qué quieren que les diga, a mí esto del electrohouse me evoca imágenes de afters ibicencos con recios ejemplares masculinos frotándose el tanga o mariposillas alocadas con tejanos pitillo y las dichosas gafas Rayban Wayfarer –que las lleva hasta la charcutera Pepi–. Sí, lo sé, es una visión muy personal y sin excesivos argumentos, pero a veces la música es pura intuición y esas son las primeras sensaciones que le produce a un servidor todo este electrotinglado.

Dicho esto, qué demonios, vamos a admitir que el bueno de Brodinski no tiene la culpa de nada y que incluso es un gran DJ en su campo, que se mueve del electrohouse hacia sonidos pop y tierras minimaloides como una pescadilla en una sartén al rojo. Y lo hace bien, no en balde en su escuetísima faceta como productor ya ha grabado con Mental Groove y la sacrosanta Turbo, casa del grandioso Tiga. Eso se llama pedigrí, qué duda cabe. Por tanto, no extraña que la factoría fiestera de Bugged Out! haya puesto los focos sobre él para que mezcle la nueva entrega de “Suck My Deck”, seguramente la mejor saga de sesiones de los últimos años. Después de las entregas de Simian Mobile Disco y Boys Noize, llega esta descompresión dibujada por las mezclas abruptas pero con clase del francés. Brodinski, como gata zalamera que es, se deja acariciar por el guante aterciopelado y desacomplejado de Bugged Out! y ronronea un electrohouse fresco, sinuoso, playero, exquisito en muchos momentos.

Le gusta moverse en terrenos desiguales, jugar con el personal. Queda demostrado en la primera concatenación de temas. El puente inicial, entre la remezcla de Duke Dumont para el “Bathroom Gurgle” de Late Of The Pier y el minimal arabesco de Kenton Slash Demon es indicativo. Y el de Lille para el carro, vuelve a subir el tempo, para otra vez… Okain, Gregor Salto y KC Flightt nos preparan para la primera ventosidad ibicenca. Pincha el “Laffy Taffy” de Yaron Cohen en el momento justo y lo concatena con otro brebaje electrohouse de los que hacen coquillas en los pies, el “Betowe” de Momma’s Boy. Todo suena atropellado en este mix, pero enseguida te das cuenta de que Brodinski encaja las piezas para que así parezca, pero todo responde a una cuadrícula muy estudiada. Y no le tiene miedo a romper el paso y colar, de repente, el electro oscuro de seis de la mañana de Rhythm Code –destroza pistas “The Scorpion”–, a pasarse al house nervioso de Popof, a mojar el churro en las gélidas aguas de Heiko Laux –maravilloso subidón interruptus– y a arrojarse sobre el bouncy electrohouse de Renaissance Man y ese “Harlem” que si no es música para fornicar poquísimo le falta.

Por cierto, fans de Tiga, tranquilos: busquen ustedes sus dosis de mariposa canadiense en el track veinte: una remezcla de cuarto oscuro de “Shoes”, cortesía de Djedjotronic, que le pondría los pelos de punta a los protagonistas de la serie “Queer As Folk”. Por cierto, todavía no sé si me gusta lo de acabar el fiestón con el clásico sonido espacial-intelligent-ambiental-90s y su santa madre. No es que el “The Beholder” de Orlando Voorn remezclado por Marco Bernardi no sea bueno, Dios me libre, pero corta el rollo cosa mala.

Óscar Broc

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