Bruce Haack Remixes Bruce Haack Remixes

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Bruce Haack Bruce HaackBruce Haack Remixes

7 / 10

Cuando a finales de 2010 Stones Throw reivindicó a Bruce Haack editando “The Electric Voice”, las nuevas generaciones pudimos descubrir a uno de los artistas más peculiares que ha dado la historia de la música electrónica americana. Pionero del vocoder y predecesor de grandes adalides de la música robótica como Kraftwerk, la carrera de Haack estuvo marcada por un inquebrantable espíritu intrépido que le llevó a inventar diversos instrumentos y a experimentar con toda clase de géneros, siempre con las interacciones hombre-máquina como referente. Uno de sus experimentos más fructíferos fue “The Electric Lucifer”, un álbum conceptual de trasfondo pacifista en el que se acercaba a los postulados psicodelicos dominantes en la época a través de la proto-electrónica. Ahora ese trabajo (injustamente minusvalorado, como la mayoría de su obra) sirve de punto de partida para “Bruce Haack Remixes”, en el que ocho productores contemporáneos reivindican su influencia por la vía de los remixes.

Lo primero que llama la atención del pack es el respeto con el que los remezcladores se acercan al material original. Ya sea como muestra de reverencia o por considerar que la visión de Haack es demasiado particular para pervertirla, la mayoría de reconstrucciones se limitan a apostillar las composiciones con sus particulares códigos rítmicos. Buena muestra de ellos son los refixes de Peanut Butter Wolf y James Pants, el primero reforzando el feeling electro de “Stand Up Lazarus” colocando las cajas de ritmo en primer plano, y el segundo añadiendo baterías acolchadas a las evoluciones psicóticas de “Chant Of The Unborn”. A pesar de seguir caminos similares, los remixes de The Stepkids o Jonwayne si consiguen llevarse las canciones a sus terrenos personales. The Stepkids añadiendo leads funkys a “National Anthem To The Moon” y Jonwayne sumergiendo “Ancient Mariner” en mares de sintetizadores brumosos y ritmos deslavazados al más puro estilo de la escuela beat angelina. Pero si hay dos remixers que realmente pasan la música de Haack por su filtro propio son Jonti y Samiyam. El australiano transformando “Incantation” en una celebración de colorismo psicodelico que no habría desentonado en su celebrado “ Twirligig” (Stones Throw, 2011) de no ser por el alma robótica implícita en todo aquello que lleve el genoma Haack. El de Brainfeeder, por su parte, encaja los vocoders de “Man Kind” en uno de sus elásticos beats de rítmica imposible y sazonando el conjunto con tenues melodías que, a pesar de ser de cosecha propia, suenan a homenaje a las misteriosas tonadillas que solía firmar Haack. Mención aparte merece la remodelación del joven Vex Ruffin, para quién no vale eso del respeto que comentábamos al principio. Y es que el de Chino Hills convierte la contemplativa “Noon Day Sun” en un maquinal y obsesivo ejercicio de dark-wave que poco tiene que ver con la original. El lanzamiento se completa con la ya conocida edit de Prince Language de “Party Machine”, que sirvió de banda sonora a ese inenarrable vídeo (lo recuperamos aquí abajo) con el que se prendió la mecha de la recuperación de la memoria de Haack. Mientras esta reivindicación esté en manos de Stones Throw podemos estar tranquilos.

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