Brooklynati Brooklynati

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Tanya Morgan Tanya MorganBrooklynati

8.1 / 10

Tanya Morgan  Brooklynati IM CULTURE

Pensábamos que la sombra de Prince Paul, De La Soul y Masta Ace era demasiado alargada, que a estas alturas parecía imposible que alguien se lanzara a la piscina de los discos de rap conceptuales sin salir mal parado del envite. Tanya Morgan, que ‘es un grupo de hip hop’, como sus integrantes no se han cansado de recordar desde que iniciaron su andadura para evitar confusiones con cualquier MC femenina recién llegada, se la han jugado del todo con Brooklynati, su segundo álbum, y la apuesta les ha salido redonda. Aquí se han inventado una ciudad ficticia, esta Brooklynati que une Brooklyn con Cincinati (lugares de procedencia de su MC-productor, Von Pea, y sus MCs, Ilyas y Donwill, respectivamente), y a partir de ahí se han sacado de la chistera canciones, sonidos, letras e incluso una campaña de promoción muy imaginativa para respaldar el concepto (con web personalizada y todo, www.brooklynati.com), para darle entidad y significado.

Así, de entrada, a primera vista, aplauso. No anda sobrado de imaginación el hip hop underground contemporáneo como para pasar por alto piruetas conceptuales como la de Tanya Morgan. Hay mucho de imaginario retro en todo esto, de hecho, mucho viaje nostálgico a los tiempos en que los grupos o los MCs creaban un hilo narrativo y todo un universo alrededor de un punto de arranque temático y hacían trabajar un poco el ingenio, le daban cuerda. El rey de los concept albums siempre fue Prince Paul, pero a este crítico siempre le han parecido más elaborados, punzantes y completos los de Masta Ace, una de las figuras más infravaloradas de la historia del género. Y no hace falta remontarse a sus obras maestras en solitario, que las tiene y desde aquí recomiendo con la mano en el corazón, convencido de que no defraudarán a aquellos que hagan el esfuerzo de recuperarlas –la trilogía formada por SlaughtaHouse, Disposable Arts y Long Hot Summer es maravillosa–, porque su proyecto EMC, cuyo debut se publicó el año pasado, era un soberbio diario de ruta de las vicisitudes económicas, personales y laborales por las que tiene que pasar un grupo de la clase media del rap en Estados Unidos. Vamos, que concepto y Masta Ace son sinónimos. Dicho esto, es necesario recalcar una obviedad: con una idea genérica y un potente proyecto promocional no se construye Roma. También se necesita una producción de impacto, unos textos bien trabajados y unos MCs con flow y talento para rellenar. Y todo eso, sí señor, lo encontramos aquí, notablemente presentado y servido por este trío.

Para ubicar con rapidez al lector: “Brooklynati” suma elementos, huellas y pistas de Little Brother, Kidz In The Hall, Talib Kweli, de los primeros Camp Lo y los últimos De La Soul y, por supuesto, del Masta Ace de “Long Hot Summer”. Estética underground, beats clásicos, loops bien trabajados, buen gusto a la hora de samplear y ese aire veraniego, entre nostálgico y agradable, que recorre el trasfondo emocional de todos esos referentes y que siempre ha conseguido mantenerles a distancia del mal rollo, de las malas pulgas y el cabreo sistemático del otro underground. Von Pea, por cierto, aquí da un paso de gigante como productor y nos permite asistir a su crecimiento también como autor, como rastreador y como ideólogo de un discurso sólido, variado y emotivo, acorde a sus influencias pero también interesado en hallar vida propia. Sus beats suenan añejos y frescos al mismo tiempo, hay pasión por la tradición y curiosidad por el presente, y eso se agradece mucho cuando andas buscando nuevas sensaciones. Los rimadores también lucen pluma y bloc de notas, sobre todo porque consiguen superar ciertos tópicos del subgénero que eran más evidentes y prolongados en su puesta de largo, Moonlighting. Todavía se les escapan tics muy propios del conscious rap, pero lo más importante de su bagaje es que no dan la brasa ni sermonean; tampoco quieren impartir doctrina. Van a lo suyo, que es mucho, porque saben optimizar su aureola de rappers positivistas, cultos e inteligentes con una tercera vía, que sería también la de Little Brother y tantos otros, por ejemplo, y que no le niega el saludo al callejeo, la diversión, la endogamia hip hop y temas más frívolos y domésticos.

“Brooklynati” es un disco extremadamente completo, todos los ejes están bien cubiertos, las colaboraciones no chirrían ni cargan, hay tiempo para un par de momentos más radio friendly y también para segmentos más crudos, predomina el soulful rap, se acumulan los guiños y las concesiones a los headz y, sobre todo, se materializa una evolución artística en el sentido más amplio y admirable del término. Y claro, mejora con creces, muy sobrado, todo lo apuntado en su debut. Prohibido pedirles más.

David Broc

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