Brooklyn Is Love Brooklyn Is Love

Álbumes

Creaky Boards Creaky BoardsBrooklyn Is Love

6.6 / 10

Creaky Boards Brooklyn is Love AUTOEDITADO

“Brooklyn Is Love” empieza con “The Songs I Didn’t Write”, la madre de la popularidad y de todos los problemas de Andrew Hoepfner. Él cuenta que Chris Martin de Coldplay les vio en directo y le gustó tanto la canción, que el tema “Viva la Vida” es hermano gemelo de la apertura del álbum que nos ocupa. Martin y Hoepfner defienden su postura y atacan al contrario, y el resto de la humanidad ya está haciendo chascarrillos, o simplemente despreciando a Creaky Boards por haber buscado la fama de una manera tan torticera. Porque claro, ya hay ciber-gurús en todo el mundo preguntándose con mucha sorna quiénes son estos novatos que se atreven con una figura tan, ejem, icónica como la de Coldplay. Robo o calumnia, el hecho es que Creaky Boards no le cantan a las cruzadas, sino a las cosas más sencillas de la vida, y aunque las melodías sean dos gotas de agua, en general, Creaky Boards suenan más como los Beach Boys ensayando en tu garaje que como los salvadores de la patria que son los de Martin. Tanto es así, que si no fuera porque las letras no hablan del amor con la sensibilidad prístina de los Beach Boys, uno diría que está escuchando grabaciones redescubiertas de finales de los 60. Todos los instrumentos suenan a lo que son. En ese sentido, Creaky Boards parecen más (musicalmente) conservadores que M. Ward, y se autodenominan anti-folk. En la red, Hoepfner se revela cansado de su ídolo Brian Wilson después de la grabación (tediosa según él mismo) de este disco, y confiesa que ahora mismo le interesan mucho más M.I.A., High Places y el reggae. Una crítica o una reseña deberían analizar el álbum en cuestión, pero cuando todo lo que hay alrededor apunta tan inequívocamente a que lo que hay dentro es una impostura, la escucha y el análisis pueden alterarse y desbaratarse si pretende ser más que una travesura. “Songs I Didn’t Write” sigue siendo la mejor y está bajo sospecha, y el resto es la combinación de los Beach Boys con el sonido de la Motown clásico adaptado al pop blanco, o sea, Beach Boys otra vez o, ya puestos en 2008, un aprovechamiento del viento retro favorable que posibilita, por ejemplo, el éxito de Sean Kingston.

“Brooklyn Is Love” es, sobre todo, un disco amable hasta en sus pequeños improperios, que ha conseguido trascender gracias al affaire Coldplay. Y desde luego, si no me pagan lo suficiente para darme unas buenas vacaciones, no encuentro ninguna razón para defender a Coldplay, pero este álbum se encuentra demasiado manchado por la falta de elegancia como para ensalzar los momentos puntuales de delicia pop que esconde, que son suficientes sólo para un tímido boca-oreja, aunque el hecho de poseer ahora mismo este disco, sea tener entre manos una de las piezas de coleccionista del año.

Jorge Obón

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar