Bromst Bromst

Álbumes

Dan Deacon Dan DeaconBromst

8.8 / 10

Dan Deacon Bromst CARPARK

En una entrevista a Dan Deacon publicada en Pitchforkmedia, éste se lamentaba de la cortedad de ideas de la prensa especializada, al describirlo a él y a su música con el calificativo de ''wacky” (estrambótico). Que qué pena que se quedasen en un machacón sample de dibujo animado, y que no profundizasen en, por ejemplo, la interacción de dos ondas senoidales. A tenor de lo escuchado (y visto en sus videoclips), ''wacky'' no deja de ser un adjetivo meramente coyuntural para con su disco de debut “Spiderman Of The Rings”: un tratado de electronic nerd donde los Beach Boys convivían con voces infladas de helio, y el pájaro loco se embutía en trajes de neón para dar una vuelta a gran velocidad por las luces de la ciudad. Deacon, ese tipo con pinta de recibir todas las tollinas de clase, decidió entonces liarse la manta a la cabeza y entregar 'su disco maduro', 'su disco de autor serio', 'su ''no me jodáis críticos, que lo mío es muy serio'' '. "Bromst", por lo tanto, se revela como un trabajo pretencioso, inabarcable, sugerente, oscuro como una cebolla podrida y, sin embargo, o gracias a ello, con todas las papeletas para encaramarse a lo más alto de las listas de este año que ya la corona por méritos propios otro disco con el que le unen más de un punto en común, el “Merryweather Post Pavillion”. Mucho más tecnológico y delirante que la opus magna de Animal Collective, durante los sesenta minutos que discurre “Bromst”, entre la post-rockera “Build Voice” y la orgía percutiva que supone “Get Older” (¿declaración de principios?), Dan Deacon elude cualquier tipo de afectación de autor o de arrebato gafapasta, armando canciones con melodías que se ven alteradas por capas de ruido, de voces de Alvin y las Ardillas (recurso esencial de su discurso), bajos gomosos que se estiran y trotan, percusiones tribales de oriente, xilófonos, melodías surf hinchadas de speed, arpas, trombones, pianos ralentizados, subidones extáticos que aturden el oído... Quizás haya quien no pueda con tanto, con el barroquismo desaforado de Dan Deacon (que en ocasiones se transmuta en Brian Eno, o se viste con ropas de folk siniestro, o juega al prog rock de baratillo), pero que después no vengan con milongas, con el cuento de que ya todo está inventado. “Spiderman Of The Rings” fue como el aperitivo de una sobremesa, como el cóctel molotov que antecede al caos.

Antonio Bret

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