Brian Wilson Reimagines Gershwin Brian Wilson Reimagines Gershwin

Álbumes

Brian Wilson Brian WilsonBrian Wilson Reimagines Gershwin

8.3 / 10

Brian Wilson  Brian Wilson Reimagines Gershwin

DISNEY PEARL SERIES

A estas alturas, no hay nada más que añadir acerca de la figura de Brian Wilson, ese genio psicotrópico que tuvo la desgracia de que sus Beach Boys tuvieran que compartir década con unos Beatles en estado de gracia y le bloquearan el paso hacia el trono de “mejor compositor pop de todos los tiempos”. El lanzamiento de “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band” marcó un antes y un después en la vida de Wilson. Viéndose incapacitado para superar al cuarteto de Liverpool, el californiano aspiró con todas sus fuerzas aquellas montañas de polvo blanco que le llevaron, con el tiempo, a un desorden esquizofrénico del tipo bipolar que le acabó por alejar de la vida pública. En 2004, reconstruyendo como pudo los cimientos que la droga resquebrajó y gracias a su esposa Melinda y el letrista Van Dyke Parks, Wilson volvió a entrar por la puerta grande en el siglo XXI reafirmándose como la leyenda viviente del pop que siempre fue y nunca merecerá dejar de ser. La demorada obra maestra que publicó aquel año fue “Smile” (el disco perdido de los Beach Boys), y cualquier cosa que digamos al respecto de uno de las colecciones de canciones más sublimes que se hayan podido oír en los últimos años sobra. Ya está todo dicho en el disco mismo, escrito con letras eternas.

Muy de pequeño, cuando oyera por vez primera “Rhapsody In Blue” –son las notas inmortales que abren y cierran acertadamente, como una circunferencia perfecta, el álbum que nos ocupa–, Wilson quedó fascinado por las cualidades compositivas de George Gershwin, un compositor que, no conforme con los cánones de la música docta, quiso acercarse a las masas llevando a cabo una producción seriada de estándares jazzísticos que aunaban los patrones de la canción tradicional estadounidense con la justa sofisticación de la música clásica. Sólo hace falta recordar la mítica perla que Maurice Ravel le dedicó cuando se negó a impartirle clases: “¿y usted para qué quiere ser un Ravel de segunda si puede ser un Gershwin de primera?”. Wilson, a su vez, hizo lo propio 30 años después de que Gershwin dejara la vida en un quirófano: “Pet Sounds”, la obra maestra de los Beach Boys, fue el puente inmejorable entre la canción popular y la música docta, recargando los (hasta entonces) inofensivos himnos para surfistas de suites y arreglos de cuerda nunca escuchados hasta entonces. En su momento, “Pet Sounds” fue un estrepitoso fracaso de ventas (no sucedió lo mismo con los discos de The Beatles en Estados Unidos), pero con el tiempo todo el mundo ha acabado por reconocer de que esta obra magna, lejos de ir a la deriva, era un manifiesto musical adelantado a su tiempo que aún hoy en día estremece y emociona por igual.

En lo que nos ocupa, “Brian Wilson Reimagines Gershwin” es un compendio de versiones la mar de interesante, fallido en algunos momentos –sabe mal reconocerlo, pero “Summertime”, aquí, no funciona: la voz de Wilson flaquea, evidenciando que los excesos de su juventud le han pasado una factura costosísima (recordemos, a modo de curiosidad, que él mismo, a mediados de los 60, produjo una versión de la misma canción para Sharon Marie–. Eso sí, el conjunto escala hasta el notable con dignidad para reivindicar desde su punto de vista íntimo y personal la carrera de uno de los principales culpables de la época dorada de Broadway. La primera parte se centra sobre todo en los temas más populares de la ópera “Porgy And Bess” –recordada por ser la entrada triunfal de los afroamericanos en los templos del elitismo ilustrado, además de por sus melodías inmarcesibles–, y más allá de ahí Wilson tira de arreglos de bossa nova –en “’S Wonderful”, tema popularizado por Gene Kelly en “Un Americano En París”– y rescata con fidelidad los parámetros vocales de los Beach Boys emulando a Fred Astaire en “They Can’t Take That Away From Me” y firmando un perfecto outtake de “Pet Sounds” en “Someone To Watch Over Me”. Wilson se atreve, incluso, a rescatar dos piezas que Gershwin dejó inacabadas antes de su muerte, y es aquí donde brotan las dos mayores curiosidades del álbum: “The Like In I Love You” –me los imagino a los dos frente al piano pegándose gritos– y “Nothing But Love”, que podría haber formado parte perfectamente del primer repertorio de su antigua banda.

Wilson no ha rebajado su enfermiza meticulosidad melódica –esas cuerdas en el final de la instrumental “I Got Plenty O’ Nuttin’” dan fe de ello– y se lleva a su terreno un arsenal infalible de piezas intocables de la memoria colectiva. El disco suena brillante, precioso, vestido con la elegancia de las viejas big bands, sin intención pedante: es una celebración de la gran música americana desmenuzada por un gran apasionado de Gerwhin grabada con el nivel de obsesión por el detalles que siempre caracterizó a Wilson. Podemos respirar tranquilos: quienes pensaran que nos estaríamos ante algo parecido al “The Great American Songbook” de Rod Stewart estaban equivocados. No está de más afirmar que “Brian Wilson Reimagines Gershwin” no es, ni mucho menos, el santo grial de Gershwin. Quien quiera profundizar en la obra del compositor podrá encontrar infinitud de recomendables y cuidadas recopilaciones en el mercado. Pero se agradece que Wilson, con su buen hacer tan poco habitual en estos días de descuido, desaseo e improvisación, reformule unas piezas eternas que, como las suyas propias, nunca permanecerán en el olvido.

Sergio del Amo

Brian Wilson - The Like In I Love You Brian Wilson - I've Got a Crush On You

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