Break It Yourself Break It Yourself

Álbumes

Andrew Bird Andrew BirdBreak It Yourself

7.7 / 10

Luminoso, sin una sola concesión a la barroca melancolía del ya lejano “Andrew Bird And The Mysterious Production Of Eggs”, el nuevo trabajo del prodigioso violinista de Chicago es tan alegre y arrollador ( “Eyeoneye” es algo así como el lado boombastic de “Oh No”, el primer corte del glorioso “Noble Beast”) que contagia la sensación de ser indestructible. Indestructible como la festiva “Polynation” (o Bird metiéndose a los chicos del pub, un pub irlandés de otra época, en el bolsillo con un acceso folclórico con tintes de, lo que podríamos calificar, pop-polka), o como la elegante y musculosa “Near Death Experience Experience” (gypsy jazz made by Bird, nuestro Bird, no Charlie Parker). Si “Noble Beast”, esa fábula folk construida a base de violín virtuoso y silbidos de chico listo, catapultó su sonido a lo más alto, hasta entonces, de su personalísima discografía, “Break It Yourself” va aún más allá, desarticulando temas (que se montan y se desmontan como un especial Lego Bird: “Danse Caribe”) y dejando de contener explosiones de energía country (el banjo desesperado de la espectacular e hipnótica, barroca y vibrante “Orpheo Looks Back”), convirtiendo incluso preciosistas nanas ( “Sifters”) en derroches de energía (e imaginación).

Sigue tarareando Bird y construyendo a base de capas y capas de imaginería campestre (osos que bailan claqué incluidos) su singular pop con clase ( “Fatal Shore”). Hace cada vez más complejas sus armonías vocales ( “Lusitania”), y se descuelga con la arborescente “Hole In The Ocean Floor”, que más que una canción es un cuento en el que habitar, una cabaña en el bosque, rodeada de maleza con propiedades mágicas (todo lo que toca Bird se convierte en algo mágico en el sentido en el que eran mágicas, y muy arborescentes, las historias de Roald Dahl, “Fantastic Mr Fox” por ejemplo), el preludio perfecto a “Belles”, el corte campanístico final, uno de los dos cortes instrumentales del álbum (el otro es el denso aunque suave y en cierto sentido oscuro y brevísimo “Behind The Barn”), a años luz ambos de los incluidos en la casi anecdótica “Useless Creatures”, el álbum instrumental de cortes descarte que siguió a “Noble Beast” y que, sin duda, no estaba la altura de ninguna otra de sus referencias (era sí, una rara avis invertebrada).

En definitiva, lo que empezó a desarrollarse, con más timidez (y barroquismo lo-fi) que arrojo en “Music Of Hair” y “Thrills” ha alcanzado por fin la categoría de clásico. Digamos que “Noble Beast” allanó el terreno y “Break It Yourself” ha rematado la faena.

Eyeoneye

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