Boys & Diamonds Boys & Diamonds

Álbumes

Rainbow Arabia Rainbow ArabiaBoys & Diamonds

6.1 / 10

Rainbow Arabia  Boys & Diamonds KOMPAKT

La de Rainbow Arabia, alías musical del matrimonio Preston, ha sido una historia con algunos claroscuros. Y si no claroscuros, han ocurrido cosas en su carrera que no acertamos a entender por mucho que uno se documente. En 2009 empezaron los extraños movimientos de esta pareja que igual estaba intentando salvar su matrimonio dedicándose a la exploración musical y acabaron siendo, para bien o para mal, carne de hipster de bigote irónico y jersey de lana de llama del macizo andino. Tras su segundo EP “Kabukimono” desaparecen del mapa para, casi un año después, anunciar su fichaje por Kompakt. Si el primer WTF de esta historia es su rápida aparición y desaparición del mapa sonoro, el otro gran WTF es el cruce con la etiqueta teutona. Con el evidente desgaste del minimal, ¿cómo se explica el parasitismo entre un dúo americano de ethnotronic pop con un label alemán en fase de nebulosa planetaria? ¿Está el sello de Michael Mayer y compañía intentando renovarse a base de leer la revista Vice? Otros lanzamientos de los teutones evidencian que no, pero el anuncio de la adquisición del matrimonio angelino nos dejó a muchos con la gota de sudor cayendo por la frente. Con los Preston más perdidos que un pedo en un jacuzzi –no sólo ilocalizables durante meses, sino también estilísticamente, pues “Kabukimono” evidenció hasta qué punto era amateur su vocación musical o en qué medida su primer “Omar K” fue una alegre casualidad– y su inclusión en el roster de Kompakt, sólo podíamos esperar de este debut algo increíblemente extraño a la par que atractivo o un mojón más seco y duro que el desierto de Gobi.

El veredicto final ni es tan “mierder” como se podría esperar de un grupo y un sello agotados de originalidad ni es la quintaesencia de la globalización cultural en clave electro-pop. La etiqueta del etnicismo y el crossover apátrida en 2008 podía ser sinónimo de innovación, pero en 2011 de ese bote ha chupado todo Cristo y puede ser un hándicap para avanzar. Rainbow Arabia no han querido quitarse la etiqueta world music de encima, quedaría hipócrita renegar de aquello que te dio la fama hace apenas tres años; sin embargo, es el synth-pop y el revival ochentero el ejercicio de estilo del que más ha tirado la pareja en su debut. Melodías que epatan con tu capacidad de escucha, líneas de sintes amigables, baterías electrónicas que recuerdan más a Rick Astley que a Omar Souleyman. Todos estos ingredientes se ejemplifican en el comienzo del disco – “Without You” o “Nothin Gonna Be Undone” son sus mejores bazas–; y aunque los angelinos intercalen un ritmo hecho con marimbas y cáscaras de coco, el resultado dista mucho de ser considerado étnico, en un momento en el que uno se puede hacer con la discografía entera de Toumani Diabate con un solo click de ratón.

A partir del quinto tema, el álbum entra en un juego de experimentación rítmica tan impreciso como obviable. En algunos pasajes, quizás un poquito más de esfuerzo con los ritmos hubiese dado temas más redondos –hablo, por ejemplo, de “Jungle Bear” o “Hai”, que tienen detalles de programación rítmica bien chulos, aunque no tengan nada que ver con el pop de gasolinera norafricana– . Sin embargo, el invento se les va de las manos, literalmente. Y no es hasta el final, en “Sequenced”, donde Tiffany y Danny Preston recuperan aquello que les hizo abandonar el anonimato en su día. El ritmo galopante, los bpms subidos de revoluciones, el beat “tranceroso” propio de buena parte de la música tribal y las idas de olla de Miss Preston al micrófono evocando a la mismísima Siouxsie. Quizás algunos aplaudan este cambio de onda de los angelinos. Yo voy a aplaudir la valentía, pero a mí lo que me gusta es que cojan a Giorgio Moroder, lo resuciten y lo pongan a tocar en la fiesta de cumpleaños del hijo más sanguinario de Gadafi. Eso, además de buena mierda étnica, es la mar de divertido.

Mónica Franco

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar