Box Of Birch Box Of Birch

Álbumes

A Broken Consort A Broken ConsortBox Of Birch

8.6 / 10

A Broken Consort Box Of Birch TOMPKINS SQUARE

Arranca el disco y huele a pólvora mojada, a tabaco rancio en una escupidera negra, a western crepuscular, pero es sólo una sugerencia de entre el millón que destapa “Box Of Birch” a su paso. El segundo disco de Richard Skelton bajo su alias más conocido, A Broken Consort, sigue manteniendo la línea establecida en “The Shape Leaves”, tanto en sus registros como en su ejecución, pero, si entonces se echaba de menos ese plus que diera peso y sentido a su repertorio, ahora alcanza momentos mágicos e irrepetibles. Los de la perplejidad. Los de la emoción inesperada. Con penetrante delicadeza, Skelton se adentra por territorios musicales arriesgados que curiosamente ni levantan sospecha ni disminuyen su insólito poder de atracción. Apuesta por el magnetismo crudo de los instrumentos de cuerda –guitarras, violines, chelos…– y consigue lo que muy pocos: dar eco a un virtuosismo singular, hermético a la categorización.

Basta escuchar medio minuto de “A Sundering Path”, primer tema del disco, para caer rendido a su encanto: a su perfecta, concisa y serena melancolía. Podría ser el tema estrella de la banda sonora de “Deadwood”, la serie que ha llevado a la televisión el gran cine del Oeste americano, pero “Box Of Birch” encierra en sus cuatro dilatados instrumentales mucho más: la sencillez del folk, el recuerdo del joven John Cale de la Velvet en sus momentos introspectivos (y también arrebatados), la música de cámara, resonancias de un lejano y extraño exotismo… Con sutileza y decisión, Skelton combina ingredientes y toda clase de condimentos hasta desmantelar cualquier idea preconcebida y convertir sus pentagramas en música que vuela sin más ley que la inercia.

Ése es su gran logro: desarrollar una artesanía propia que pone al límite las fronteras que separan el rock del filo menos revisionista del folk, los drones de la música clásica. El resultado: allí donde otros adormecen, él desconcierta, conmueve e inquieta. El compositor inglés se aproxima a su registro más personal con la carta del minimalismo y una maraña de instrumentos de cuerda que se enganchan unos con otros como papel adhesivo. Todo ello, sin prisas, dejando que su envolvente atmósfera, entre la tristeza más desesperada y la desolación, recubra con un brillo especial cada composición.

Aunque en ocasiones todo parezca sonar casual o inesperado, “Box Of Birch” es, en realidad, el fruto del minucioso trabajo de Richard Skelton y de su alquimia sonora. En la música barroca, se denominaba “broken consort” a los conjuntos instrumentales mixtos de cuerda y viento. Con mayor economía de medios, Skelton rinde tributo a su mujer, fallecida hace unos años, y consigue un desbordante volumen emocional con casi nada. Un refugio para la tristeza, a medio camino entre Tony Conrad, Godspeed You Black Emperor!, Labradford y Sigur Rós. Edgar Allan Poe sostuvo que el argumento más triste que la literatura podía ofrecer era la muerte del ser amado. Si eso es cierto, “Box Of Birch” alcanza en sus cuatro larguísimos temas su más dolorosa, tristísima expresión musical.

Pablo G. Polite

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar