Both Lights Both Lights

Álbumes

Au AuBoth Lights

7 / 10

Se ha hecho de rogar el tercer álbum de AU, “Both Lights”, proyecto comandado por Luke Wyland desde Portland con la ayuda de una serie de colaboradores que ha cambiado constantemente a lo largo de los últimos años. Para la continuación del lejano “Verbs”, publicado por Aagoo Records en 2008, se ha aliado con la batería Dana Valatka (Jackie-O Motherfucker), y según cuentan desde el sello que ahora edita este trabajo, Hometapes (Lo Recordings en Europa), ésta es una obra sobre el amor y el hijo fruto de la colaboración y el aislamiento, dos sensaciones que se pueden palpar en buena parte de su cancionero. Éstas chocan y entran en conflicto en la apertura, “Epic”, cuyo título le viene como anillo al dedo. Es una pieza loca, desenfrenada, muy en la onda de Battles, con riffs de guitarra interminables y una percusión machacona. Hay quien podría pensar que es obra de un solo músico loco –en el mejor sentido de la palabra, por supuesto–, no en vano Wyland siempre se ha caracterizado por explotar la improvisación en su música, pero aquí hay más gente detrás. En este corte, en concreto, se alió con Colin Stetson al saxofón, que ya parece que está por todos lados. También participa en la melée instrumental de “Solid Gold”, su reciente sencillo, que podría decirse que es la versión para todos los públicos de “Epic”. Tienen elementos en común, pero la diferencia principal y lo que verdaderamente sobresale son las voces. Su discurso experimental lo lleva al extremo en la jam “Why I Must”, desquiciado y esquizofrénico tema que se aleja muchísimo del concepto y la estructura convencional de canción.

Con todo, no se quiere dar la sensación de que “Both Lights” es un disco escurridizo de principio a fin. De hecho, a partir de la improvisación aparecen canciones mucho más accesibles, como es el caso de “The Veil”, construida básicamente a partir de un piano, y que comentan que fue grabada completamente en una toma el pasado verano. “Get Alive”, por su parte, es probablemente lo más pop que hayan hecho jamás. Las preciosas melodías se encargan de crear un mundo de fantasía cercano a los de Owen Pallett y Patrick Wolf, con una voz afectada que lo mismo debe a ellos como a Antony Hegarty. Un pequeño himno y un gran bombón para los que buscaban inmediatez. Resulta curiosa la manera en la que están ordenadas las pistas de este álbum, pues después de dos cortes de gran intensidad, ésta se ve tremendamente rebajada en “Crazy Idol”, una pieza coqueta, de aires gloriosos, melodías de juguete y con todos los sonidos dispuestos y bien ordenados. Pero vuelve a subir a las nubes con “OJ”, su intento de ofrecer una pieza bailable a su manera, es decir, con unos ritmos alocados. Se observa, también en este trabajo, que han querido huir del freak-folk de los Animal Collective de “Sung Tongs”. Apenas hay momentos de ese calado ( “Today/Tonight” podría ser la excepción).

Las canciones finales proporcionan diez minutos de calma tras un buen rato de ajetreo. “Go Slow” recuerda a esas aletargadas y acuáticas piezas extravagantes de “Weird Era Cont.” de Deerhunter; es interesante “Old Friend” porque se dice una oda a Sarah Winchester, estrecha colaboradora de Wyland, que además resultar ser ella misma quien canta la letra; “Don’t Lie Down” cierra la suite, con guitarras plañideras y unas voces que suena a despedida. Bienvenidos sean de nuevo.

Vídeo

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar