Born This Way Born This Way

Álbumes

Lady Gaga Lady GagaBorn This Way

6.6 / 10

Lady Gaga  Born This Way

INTERSCOPE

Querida Lady Gaga:

Da exactamente igual lo que hagas. Siendo la mayor estrella del pop mainstream en el siglo XXI, millones de personas desean tu defunción mediática. No les culpo, tú eres la causante de estos malévolos pensamientos al sentenciar (hace unos meses) que estabas preparando el mayor álbum de la década. La boca te puede, y lo sabes. Tampoco ayudó mucho que digamos la sobreexposición de algunas de tus peores cartas como adelanto del disco del que más se ha hablado este año. Firmaste un cover de “Express Yourself” o un tema como “Judas”, ahogado en una opaca producción euro-trance que despelleja a “Bad Romance”, y he de confesarte que me temía lo peor. Por muchas vueltas que le dé, no consigo entender la extraña estratagema que has seguido. Y mucho menos, ese atentado de artwork que tantas ampollas ha levantado entre los diseñadores gráficos desempleados. ¿Qué pensaría tu querido Alexander McQueen de todo esto? Gracias a Dios, ya no puede torturarse la vista ante tal despropósito feísta.

Desde que te aliaste con Steven Klein para el videoclip de “Alejandro” mi fe en ti se fue mermando. Te precipitaste al quemar tus cartuchos tan rápido. Indiferente pues a tus movimientos, ni el huevo con el que apareciste en la pasada edición de los Grammy me hizo pizca de gracia. Y ya no digamos las presentaciones en vivo de tus nuevas canciones, que evidenciaban una torpeza coreográfica que me hizo pensar si todo fue un espejismo meses atrás y te había entronizado sin motivos de peso antes de tiempo. Pero como soñador y defensor de causas perdidas que en realidad soy, estaba esperando oír “Born This Way” en toda su plenitud para sentenciar si estaba presenciando en directo tu ocaso o, por el contrario, tu resurrección como icono post-moderno del pop hiperbólicamente glam.

Lo cierto es que, pese a los numerosos haters con los que nunca mantendrás una cordial relación, “Born This Way” te permitirá seguir dando guerra y despertar (de paso) las iras de tus competidoras generacionales a la hora de aposentar las nalgas en el ficticio trono del show business. A diferencia de otras, tu nuevo personaje se vale tanto de referencias al Hi-NRG más queer ( “Hair”), el dance de los noventa que aspira a alzarse ganador en el festival de Eurovisión ( “Marry The Night”) –tal como ya dejaste entrever en “The Fame Monster” (Interscope, 2009)–, y los clichés del rock testosterónico ( “Electric Chapel”). Tal batiburrillo de influencias podría hundir en la miseria a cualquiera. Sin embargo, has cumplido con tu cometido de firmar una colección de temas que, sin relucir nada extraordinario o visionario, cumplen su función de entretener a las masas durante una temporada más. Bien es cierto que la producción se ve resentida por ese fácil recurso del bombo machacón reiterativo con ínfulas épicas y bpms acelerados que ensucian las melodías –he aquí “Judas” o “Highway Unicorn (Road To Love)”– e impiden analizar con detenimiento las pistas de cada una de tus canciones. De modo que hazme caso: jubilando a RedOne o recordándole a Fernando Garibay que “Dance In The Dark” fue la mejor pieza de tu anterior etapa, dicho problema se vería solventado.

Pese a ello, lo más interesante de tu nueva careta es esa descarada intención por distanciarte de los himnos pop azucarados aptos para las familias de bien. Endureciendo tu sonido y acercándote a una suerte de diva sexualmente electro-industrial has conseguido que vuelva a creer en ti. “Government Hooker” (cuyo snippet estrenaste en tu paso por el desfile de Thierry Mugler), “Scheiße” (aunque hables en alemán con un descarado acento afrancesado) o ese pseudo-interludio llamado “Heavy Metal Lover” marcan una arriesgada directriz digna de aplaudir, y más si se tiene en cuenta tu estudiado plan para dominar a las cándidas masas.

Aunque con esa verbena pasada de vueltas que da cierta vergüenza ajena titulada “Americano” has querido marcarte tu propio “Spanish Lesson” (o peor aún, tu propio “Desnúdate”), y “Yöu And I” (o cómo emular a Def Leppard y a Queen con la ayuda de Brian May) ganaba puntos en tu directo mientras te follabas el piano, debo confesarte que no paro de oír en casa “Marry The Night” (pide a gritos ser el próximo single) y ese “The Edge Of Glory” con el que te has llevado a tu terreno la épica populista de Springsteen. Que Clarence Clemons se autoparodie para la ocasión demuestra que el saxofonista de la E Street Band es un cachondo mental.

¿Y ahora qué? Si el guión sigue según lo establecido tus arcas seguirán rebosando billetes, los gays e inadaptados continuarán bailando tus temas como si no hubiera un mañana creyéndose a pies juntillas tu discurso y continuarás girando por medio mundo imposibilitando que nadie se olvide de ti. Aunque eso sí, no te acomodes más de lo debido en lo estrictamente musical. Has salido indemne del paso, pero estando destinada a marcar la batuta del pop en nuestros días, exijo algo más de ti, siendo consciente de que tras tus mamarrachadas hay algo más que talento.

P.D.: Sigo a la espera de ese “Like A Prayer” o “Ray Of Light” gagaísta que algún día llegará.

Sergio del Amo

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar