Born Like This Born Like This

Álbumes

DOOM DOOMBorn Like This

6.5 / 10

DOOM  Born Like This

LEX / POPSTOCK

No ha sido como en la escena esa de las películas de superhéroes, cuando el bueno, en maillots, le dice a la amada que es el mismo nerd de la oficina al que unas escenas antes ella le ha dicho que no van a pasar de ser amigos. Daniel Dumille se ha quitado la máscara y lo único que se le ve es el cartón.

¿Cómo? ¿Puede fallar un disco con Madlib, J Dilla y el propio Doom de productores? La verdad es que atendiendo al material que presenta en esta nueva entrega, más que fallar lo que pasa es algo parecido a ver una secuela de Viernes 13 o Rocky. Oyes un álbum que tienes la ocasión de haber escuchado ya, pero mejor hecho antes. En este punto lo obvio es echar la culpa al MC. Igual tu también has abusado de Madvillainy, del que le produjo Danger Mouse, de Víktor Vaughn, King Geedorah y de reescucharte su discografía con el MF delante; yo también lo he hecho y es obvio que, pese al fraseo desencantado y superpoblado de silabas que parecía inagotable, uno se puede cansar y el mismo MC se puede acabar repitiendo. Contra la fatiga pongo como testimonio el Mini-álbum que acompañaba el The Life of Clutchy Hopkins” (2007), del enigmático músico californiano. Seis canciones como seis soles que pusieron a prueba mi tolerancia hace menos de un año. Respecto a lo de la repetición, no podemos ser tan benignos, porque la verdad es que hay cierto dèja-vu en todo el disco, sobre todo en los fraseos, que no ayuda nada. Y me refiero a esos finales de canción con palabras sueltas acabadas en O, que una vez hacen gracia, pero más, parecen sinónimo de no romperse mucho la cabeza.

Así que podemos ir apuntando entre lo positivo la producción de Madlib y las dos de Jay Dee, precisamente por sonar a ellos. Luego tenemos cuatro que corren a cuenta de Jake One, con cierta ortodoxia al estilo Premier que convencerán a los más duros. Las doce de Doom tienen de todo; beats y loops sucios, el enésimo remake del “ UFO” de ESG, algún aprendizaje de su aventura como Danger Doom –“That’s That”- y en “Batty Boys” se atreve a romper un poco los beats al estilo moderno. Transición, transición y transición.

Hay que comentar también que tiene invitados de cierto relumbrón en el álbum –los Wutangclaneros Raekwon y Ghostface Killah, Slug de Atmosphere o Freddie Foxx- pero ninguna de las colaboraciones marca la diferencia o son siquiera relevantes. Más bien, ayudan a que la percepción de su figura artística, ciertamente enigmática y solitaria hasta ahora, pierda carisma –“Supervillainz” es bastante chusca-.

Queda por desear, retomando la escena con la que empezamos la reseña, que el señor Dumille no tarde mucho en ponerse la máscara de Gladiator otra vez y consiga con una próxima grabación, lo mismo que los superhéroes lograban con un beso. Que olvidemos este disco, algo que, de todas formas tampoco creo que nos cueste mucho.

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