Bone Of My Bones Bone Of My Bones

Álbumes

Ebony Bones! Ebony Bones!Bone Of My Bones

6.6 / 10

Ebony Bones!  Bone Of My Bones SUNDAY BEST / PIAS SPAIN

Como si de una renovada versión de “La Parada De Los Monstruos” se tratara, pero con imaginería flúor que podría haber firmado el mismísimo John Galliano, Ebony Bones! –o lo que es lo mismo, Ebony Thomas acompañada de un simpar elenco de músicos y coristas dignos aspirantes al premio por el mejor estilismo bizarro–, después de haber lanzado el EP “We Know All About You” en sus británicas islas, ha conseguido su ansiado sueño de mostrarse omnipresente en cualquier publicación cool que se precie. Aunque por estos lares su nombre no nos dice absolutamente nada, sus tocayos, desde que tenía 12 años, la han podido ver en alguna que otra soap opera (¿les suena una tal “Family Affairs”? A servidor, a pesar de su máster en cultura basura, tampoco) que no ha hecho más que acrecentar, musicalmente hablando y por igual, los detractores y simpatizantes a ultranza de este cóctel explosivo de funk marciano con algún que otro regodeo post-punk, las justas dosis de electrónica y pose, mucha pose, en su primer largo, “Bone Of My Bones”.

Los que en ella querían ver a una digna sucesora de M.I.A. están más que equivocados (a excepción de “Story Of St. Ockwell”). A Thomas si hubiera que compararla con alguna de sus coetáneas sería con Santogold (renacida como Santigold) pero, eso sí, al menos demuestra un gusto exquisito –a pesar del aire festivo que transpiran la mayoría de sus canciones– por las bases oscurillas y decadentes poco dadas en artistas conscientemente facturadas para acaparar la atención de los flashes mediáticos. A veces nos puede rememorar a Tom Tom Club, otras a Lil’Kim –sin necesidad de llegar al vulgar despelote– pasada de vueltas, a !!! o a Grace Jones sin ropero incorporado si me apuran, pero lo cierto es que Ebony Bones! supone una reinterpretación del afro étnico cosmopolita con la vista puesta en el funk y el rock que desde bien pequeña ha mamado.

Las palmas de la combativa “W.A.R.R.I.O.R” –acompañada de una línea de bajo obsesivamente cíclica y una batería de brotes epilépticos– suponen, sin duda, la mejor carta de presentación del álbum junto a la aparentemente sorprendente “We Know All About You” que, aunque casi me arranca un zapateado inconscientemente, acabó rememorándome (no me pregunten el porqué) a Michael Myers, cuchillaco en mano, haciendo de las suyas en un futurible remake sambero de “Halloween”. El funk-rock de halo ochentero de “The Muzik” (producida por Andrew Wyatt, artífice del “Unusual You” de Britney Spears) y el prescindible medio tiempo “In G.O.D. We Trust (Gold, Oil & Drugs)” nos da paso a “Guess We’ll Always Have NY” que, alejada de los estereotipos que explota a lo largo del álbum, supone la mejor muestra de que Thomas puede dejar a un lado las melodías verbeneras en pro de los tintes de corte pop-indie.

Hay temas que resultan algo más efectivos: la ironía de “Im Ur Future X Wife” –¿a qué demonios se debe esa manía de emplear la ortografía SMS en el terreno musical?–, a pesar de su sobresaturada producción, que es uno de los principales hándicaps del álbum; o por ejemplo “When It Rains”, donde Timbaland, por fin y después de varios meses, factura algo mínimamente audible alejado de los manidos clichés que ha explotado hasta la saciedad, o la correcta batucada étnica de “Dont Fart On My Heart”. Cuanto menos, resultan más efectivos que ese tema cargado de convencionalismos R&B a dúo con Ms Streamz, “Smiles And Cyanide”.

Quizás, a primeras, puede resultar un producto sin más pretensiones que el de divertir y hacer mover las caderas al personal, pero definitivamente los cortes recordables, con el tiempo, brillan por su ausencia. No me pregunten qué le falta –anteriormente ya he apuntado a la sobreproducción que impera en buena parte del álbum como una de sus causas–, pero a pesar de las buenas intenciones el conjunto resulta tener menos garra de lo que sus primeros cuatro cortes presagian. Fuera del mero impacto veraniego, la realidad dista (y mucho) de lo que uno esperaba encontrarse, y lo cierto es que, sinceramente, me duele en el alma tener que admitirlo.

Sergio del Amo

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