Body Talk Pt.1 Body Talk Pt.1

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Robyn RobynBody Talk Pt.1

8 / 10

Robyn  Body Talk Pt.1

KONICHIWA-UNIVERSAL

Robyn se ha hecho de rogar. Cinco años han pasado ya desde que lanzara aquel álbum homónimo con el que se ganó el reconocimiento de medio mundo. Al menos en Europa, el único continente que ha tenido a la sueca en consideración desde que hace 15 años se presentara con aquel “You’ve Got That Something”. La rubiales fue lista y explotó el álbum a base de bien –buena parte de culpa la tuvo Kleerup con “With Every Heartbeat”, provocando una obvia reedición–, así que ya era hora de que volviera a ponerse las pilas para evitarse que la acusáramos, cuanto menos, de vaga y perezosa. Este “Body Talk Pt.1” que nos ocupa es solamente la primera piedra de la trilogía que se trae entre manos para este mismo año. A lo que yo me pregunto, ¿no hubiera sido más apetecible que hubiera reunido en un solo LP todos los hits potenciales para evitar la morralla? Porque otra cosa no, pero más allá de sus singles y algunas de sus colaboraciones – “The Girl And The Robot”, hace un año junto a Röyksopp, volvió a situarla en la palestra y nos dejó para la memoria uno de sus mejores temas–, el repertorio de Robyn no acababa de cuajar en su conjunto. Al menos, hasta ahora.

El mayor problema de “Body Talk Pt.1” recae en la inclusión de un trallazo tan infalible como “Dancing On My Own”. Me explico. Después de machacar hasta la saciedad el tema producido por Patrick Berger, uno lo emplea como el principal referente para compararlo con el minutaje restante. No busquen más, esto es un hit en mayúsculas del todo inigualable. Robyn sabe que con una canción de baile sensiblona todos vamos a adorarla –aun tratándose de una versión 2.0 de “With Every Heartbeat”–, provocando tanto lloros como dislocaciones nocturnas, por igual. De modo que ya por el simple hecho de firmar uno de los temas que más he pinchado –y lo que le queda– en lo que llevamos de año, este “Body Talk Pt.1” nos deja para la posteridad un himno capaz de pararle los pies a la colección de bragas que la Minogue se gasta en su nueva representación castellera –es decir, el videoclip de “All The Lovers”.

Desde esa pseudo-intro de herencia house que podría ser un híbrido entre Simian Mobile Disco y Mr. Oizo, “Don’t Fucking Tell Me What To Do”, hasta “Jag Vet En Dejlig Rosa”–la versión en sueco de un tema typical Ikea– el álbum tiene, obviamente, sus altos y bajos. “Fembots” –¿a qué viene su devoción por los entes robóticos?– no deja de ser un coitus interruptus de “Konichiwa Bitches”, y “Cry When You Get Older” –a pesar de ese manto de sintetizadores perfectamente incrustados– carece del factor sorpresa si se le ha seguido la pista a nuestra protagonista en estos últimos años. Diplo deja su granito de arena en “Dancehall Queen”–el título ya lo dice todo acerca de la producción escogida para la ocasión–, una pieza que va ganando enteros con las escuchas y predica un buenrrollismo que se agradece. Y a pesar de que “None Of Dem”–producida por sus compatriotas Röyksopp– no acaba de explotar como se merece en la orgía de bajos a la que estaba predestinada, vuelve a dejarnos claro que Robyn, cuando se lo propone, puede ser infalible gracias a esa sensibilidad que consigue comunicar con sus doradas cuerdas vocales. Y si no, nada mejor que oír “Hang With Me”, canción en la que, con el acompañamiento de un simple piano y un cuarteto de cuerda, se pone en plan balada tierna y vuelve a aprobar con nota. Ya veremos en breve si con las próximas dos secuelas que tiene en mente será capaz de igualar este “Body Talk Pt.1”. Haga lo que haga, seguirá teniendo la misma cara de profesora de geografía, pero, mientras tanto, ya tenemos ocho temas con los que dar la bienvenida al verano como se merece.

Sergio del Amo

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