Blood Blood

Álbumes

Franz Ferdinand Franz FerdinandBlood

6.3 / 10

Franz Ferdinand  Blood DOMINO / PIAS SPAIN

Parece como que a la gente le cuesta decir que Franz Ferdinand no son para tanto, al menos en ese tercer disco, “Tonight”, al que se le ha hinchado la nota artificialmente por razones difíciles de explicar. Objetivamente el peor conjunto de canciones de los escoceses hasta el momento –quien diga que superan a las de “You Could Have It So Much Better” (2005) miente: estos FF son una versión descafeinada de ellos mismos, como un grupo de versiones montándoselo mal, con la inspiración bajo mínimos–, el despropósito, habrán pensado en Domino, sólo se maquilla publicando ya, rápido, un disco de remixes, algo que en la discografía de Alex Kapranos y sus maniquís de anchas solapas en las camisas todavía no se había dado por mucho maxi para DJs –con cosas de Playgroup, Lindstrøm o Headman– que se hubiera puesto en circulación, a la venta o en un promo, tanto da. Así, “Blood” viene a servirse de “Tonight” para ponerle la ropa en la lavadora y darle otra idea menos apolillada de la que transmite hasta ahora.

La historia en realidad es otra, pero no disimula la impresión. “Blood” fue el bonus CD de la edición especial de “Tonight”, limitada y sólo para Europa, y que tampoco compró tanta gente. Se trataba de un experimento, macerado con tranquilidad en los ratos muertos de las largas sesiones de grabación del álbum, en el que el productor Dan Carey le daba “toques dub” (sic) a la mayoría de las canciones que el grupo iba terminando. Lo de toques dub es un decir, porque ninguna de las dos acepciones de la palabra se corresponde con lo que luego suena aquí –una es la de insertar ecos y bajos propios del dub jamaicano, y en remezclar a fondo la mayoría de las pistas de la canción, que de algo hay pero no exactamente; la otra es la de borrar las voces y desarrollar un rework instrumental, que tampoco, porque a Kapranos se le oye bastante–, pero si no nos queremos poner ni quejicas ni puntillosos, entonces no le busquemos tres pies al gato y dejémoslo en que por fin FF tienen su volumen de remezclas expansivas, nebulosas, en su discografía, una limpieza facial integral de su repertorio actual –a excepción de “Lucid Dreams”, “Bite Hard” y “Katherine Kiss Me”, que no se terminaron o por ausencia de tiempo o falta de ganas– en las que aparecen esos trucos de estudio, esa pátina electrónica y esa vocación de club que cuando rockean, digan lo que digan, siempre se les echa en falta. Espero no cometer herejía cuando afirmo que FF son los menos groovies y más conservadores de todos los grupos del ‘rock bailable’ –y eso incluye a Gossip.

“Blood” es un intento nada disimulado de hacer su propio “No Protection” –aquel “Protection” de Massive Attack remezclado de cabo a rabo por Mad Professor– o su “Echo Dek”, las remezclas de “Vanishing Point” que entregó Adrian Sherwood para Primal Scream. En plena fiebre de la remezcla, y todavía con el reggae como un género apreciado por las bandas inglesas de los noventa –remanente de los años del post-punk que, curiosamente, se fue perdiendo a medida que el post-punk volvía, en esta década; curioso–, aquellos discos supusieron una traslación narcótica del contenido de los álbumes a un universo caribeño y futurista, otra manera de escucharlos. “Blood” va por la misma línea, pero con otro resultado: primero, porque el productor/ingeniero elegido para retrabajar las canciones es de mucha menos entidad, y se le reconoce oficio en los remixes, pero no inspiración (lo único realmente impresionante en su currículum es “Slow”, la canción para Kylie), y segundo, porque no se le ve una intención ética más allá de la de rascar unas libras o matar el tiempo; aquí el futuro o la intención estética les suda la polla, con perdón. No ha sido nunca FF un grupo pro-reggae –más bien sí pro-disco music–, y en su caso hubiera quedado más lógico reunir colaboraciones de gente como Tiga, Erol Alkan o Prins Thomas y tirar millas. LCD Soundsystem lo hacen a menudo y no pasa nada.

El problema de “Blood” es que resulta tedioso de entrada. Suena y masajea, pero en ningún momento consigue que la oreja se ponga de punta, como la de Spock, ante algún hallazgo impresionante. Dan Carey se dedica a trastear entre “Ulysses”, “No You Girls” o “What She Came For”, y lo máximo que saca es una paleta de beats que hemos escuchado otras veces, en otros lugares, voces que suenan lejos, se aproximan luego y resulta, como antes hemos dicho, que es Alex Kapranos –cómo no– y, sólo excepcionalmente, tuerce el ritmo y se saca sorpresas que, por desgracia, no vuelve a explorar, como cuando en “Die On The Floor” (remix de “Can’t Stop Feeling”) la caja de ritmos se rompe como las de las nuevas producciones UK Funky que inundan el underground londinense. Otras veces el beat se pone rígido, marcial, y entramos en terreno house. Y aun así, “Blood” es más disco de fondo, complemento –hicieron bien en publicarlo primero como bonus, no como álbum independiente; tendrían que haberlo regalado con “Tonight” en una edición sencilla–, un pequeño lavado de imagen supuestamente imaginativo que sólo ayuda a reforzar la idea de Franz Ferdinand, ahora, como un grupo menos relevante de lo que nos quieren hacer creer. Lo siento en el alma, pero es que no cuela.

Juan Pablo Forner

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