Blood From Stars Blood From Stars

Álbumes

Joe Henry Joe HenryBlood From Stars

8.1 / 10

Joe Henry  Blood From Stars ANTI PIAS SPAIN

Cualquier reseña o crítica que aborde obra alguna de Joe Henry debe partir de la humildad por dos motivos básicos. El primero, porque es precisamente esa cualidad la que este artista transmite cuando está encima de un escenario y, ya se sabe, la humildad ha de pagarse con humildad. El segundo, y más importante, es la magnitud de la figura a la que nos enfrentamos: Henry no sólo ha sido el culpable, vía producción, del sonido de algunos de los mejores álbumes de artistas como Teddy Thompson, Solomon Burke, Anni DiFranco, Aimee Mann o Bettye LaVette, sino que él mismo se ha labrado una carrera que ha operado al margen de filias facilonas (que son las que espera y premia la industria) para cambiar de rumbo hacia diferentes paisajes sonoros. Recibió su primera tanda de atención mediática a principios de los 90 con dos trabajos puramente country ( “Short's Man Room” y “Kindness Of The World”) para, a continuación, virar en diferentes direcciones que le han llevado a sublimar, con este “Blood From Stars”, su gusto por el jazz.

En este su onceavo álbum Joe Henry consigue que su disección de un género con semejante solera no suene ni a experimento retro ni a revival. Culminando una exploración que empezó con el magnífico “Scar” (2001), “Blood From Stars” se exhibe desde el principio ambicioso sin dejar de lucir humildad en su frente: el primer corte, “ Prelude: Light No Lamp When The Sun Comes Down”, es un delicioso aperitivo bordado por el pianista de jazz Jason Moran. En el segundo corte entra en acción la deslumbrante plantilla que acompañará a Henry en su aventura: Marc Ribot, Patrick Warren, Jay Bellerose, David Pilch, Keefus Ciancia y el propio hijo del artista, Levon. Igual de importante en el resultado final es la alianza con el ingeniero de sonido Ryan Freeland: entre ambos han conseguido que esta deconstrucción del jazz en diferentes piezas genéricas suene congruente y con una coherencia interna granítica.

Porque de eso se trata “Blood From Stars”: de abordar el jazz desde otros géneros, explorando las costuras que los unen antes que quedarse embobado en la pieza central de un traje que ya hemos visto (y escuchado) mil veces. Todo depende de la canción que se derrame en tus oídos: en “ The Man I Keep Hid” el cabaret jazz se entrelaza elegantemente con un blues que le proporciona profundidad y dolor; “ This Is My Favorite Cage” se lanza de cabeza al folk acústico a la mínima potencia, mientras que “ Death To The Storm” hace lo propio con un rock marcial y palpitante; en otras ocasiones, como en “ Bellwether”, Henry recorre sus conocidos senderos de blues de Nueva Orleans mientras que no duda en fundir a negro para abordar instrumentales cinematográficos de media noche como “ Over Her Shoulder” e incluso hay pop-rock. O lo que debe entender el artista por pop-rock, confiriéndole una adulta sensación de espacio en “ Channel” o desdibujando la parte más arty de este género en temas como “ Suit On A Frame”. Por encima del conjunto al completo sobrevuela esa sentida pesadumbre, fatalista y optimista a la vez, que estaba presente en el jazz primigenio, aquel con el que la nación negra reivindicaba su lugar en una sociedad tiránicamente blanca.

Y es que, al fin y al cabo, esa emoción descrita tiene mucho que ver con “Blood From Stars”: lo que allí era el choque de dos partes sociales, aquí es choque de modernidad contra tradición. Joe Henry muestra en sus letras una especial querencia hacia personajes heridos de esa alienación tan propia de la vida moderna. Más allá de las (habituales y necesarias) canciones de amor, este álbum se ve poblado por personajes que levantan la voz para reclamar su existencia dentro de una sociedad que se empeña en extirpar su humanidad. Y esto es menos habitual, pero igual de necesario. Porque puede que “Blood From Stars” no sorprenda e incluso aburra a muchos: siempre podrán atestiguar que ya han escuchado esto demasiadas veces e incluso podrán volver a esgrimir la eterna comparación con Tom Waits. Algo de razón tienen: tal y como se ha dicho al principio de esta reseña, Joe Henry es pura humildad. E incluso cuando ataca torres altas como la de este álbum, lo hace en silencio. Y parece que, sin ruido (pero con muchas nueces), te miran mal si hablas de obras mayores.

Raül De Tena

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