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Álbumes

Tokyo Black Star Tokyo Black StarBlack Ships

7.5 / 10

Tokyo Black Star  Black Ships INNERVISIONS

Tras haber lanzado seis EPs desde el año 2005, llega la hora de poder hablar del primer larga duración de este proyecto asentado en la capital nipona. Un catálogo de música electrónica de esa que no busca lo inmediato y en la que la melodía gana a los beats. El slow house parece imponerse como alternativa a tanto ritmo cafre desbocado. Este disco –aparte de por su cuidado artwork-, merece la pena porque va creando una atmósfera poco a poco y con elementos variados. Eso incluye también algunos temas editados previamente en 12” en el sello de Dixon, que demuestran que andaban con las ideas claras desde hace ya unos años.

Lo primero que llama la atención es su afinidad con el sonido clásico del techno de Detroit. Comparte esa visión de futurismo gélido, con notas de sinte que se van convirtiendo en mecánicas melodías arropadas por atmósferas espectrales que van evolucionando añadiendo nuevos sonidos en una calma tensa que nunca tiene un subidón y sí muchos puntos suspensivos. Relacionarlo con la parte más jazz de la obra de Carl Craig –por no decir la Innerzone Orchestra directamente- en “Violent Rush” por ejemplo es fácil. Pero no es un disco de esos que se pierde en un único sonido dejando al oyente con la baba colgando. Encuentras también minimalismo new age en “Kagura” e “Intermission", guiños a la Yellow Magic Orchestra en “Game Over” y “Sepiaphone”, algo de dub mutante en “Still Sequence” o “Midnight Emperor” o del popularizado por Rhythm & Sound en “Deep Sea” a los que hay que añadir también un par de gotas –“AES-S3” y el tema que cierra- de ese sonido vaporoso entroncado con Vangelis o Kitaro que Lindstrom luce en “Where You Go I Go Too”.

Es innegable que el disco sabe por donde llevarte y lo hace con elegancia y algo de astucia. Los beats contenidos de sus primeros cortes van soltando lastre para llegar a un final horizontal. Todo impregnado de cierta sensación de distancia que le confiere cierto aire crepuscular, sí, pero también hermoso. Siempre se necesita tener música para un momento así. Cuando sientes que la noche ya se ha terminado, el cuerpo se ha rendido, pero la cabeza necesita bajar de revoluciones hasta quedarse en cero. Tokio Black Star son una opción inteligente.

Alberto Rahim

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