Black Sands Remixed Black Sands Remixed

Álbumes

Bonobo BonoboBlack Sands Remixed

7.5 / 10

“Black Sands” consiguió lo imposible: revestir de seriedad y revalorizar, aunque fuera un poco, un sonido para muchos fosilizado bajo las incontables capas evolutivas por las que ha pasado ese ente abstracto al que muchos llaman downtempo. Ninja Tune siempre ha apostado incondicionalmente por el talento de Simon Green. Le ha dado asueto desde 2003 y ha apoyado incondicionalmente sus experimentos sonoros en aguas narcóticas. Ahora mismo, podemos considerar al británico como uno de los hombres de honor de la familia.

Sin dinamitar los pilares del universo electrónico con un discurso ultramoderno, el productor cuajó en la ensaladera de “Black Sands” una golosa y sampladélica papilla de hip hop, pop de cámara, soul, jazz y dub melódico para maduritos. Algo así como una versión evolucionada de lo que antes se conocía como trip-hop. Prensa y fans respondieron con las retinas empapadas a la llamada de Green y, como quien no quiere la cosa, su cuarto álbum se convirtió, en pleno chaparrón bass, en una pequeña y atractiva anomalía en el underground local. No es ninguna sorpresa, pues, que Jonathan More y Matt Black hayan puesto “Black Sands” en la exprimidora. Pero es esta una exprimidora distinta, pues dejan un discurso alejado de las corrientes más rompedoras, hasta clásico, si me apuran, en manos de algunos de los navegantes más intrépidos del actual océano digital. El juego de claroscuros funciona perfectamente y, a diferencia de la mayoría de discos remezclados, la idea le añade dimensiones extra al universo original, nuevas vistas que nos permiten degustar la realidad de Bonobo desde puntos muertos otrora restringidos a nuestra percepción en el molde primigenio.

Los chamanes que nos guían en esta ceremonia no son precisamente unos embaucadores: dominan la magia de los graves y subgraves con el descaro propio de las nuevas generaciones de magus del beat. Lapalux lleva “Prelude” a las tierras alucinógenas de Brainfeeder y forja un remix que deja sin aliento. Machinedrum acelera la percusión de “Eyesdown” y supera al original, inyectando post-dubstep a chorro en la vena del paciente. Floating Points le da gran profundidad bailable a la misma canción, y te hace imaginar qué habría pasado si Everything But The Girl hubieran nacido en la era bass. Mike Slott hace prestidigitación sin red, desmembrando “All In Forms” y reconstruyendo el cadáver con graves de ultratumba y ecos bass que ponen la piel de gallina. Falty DL experimenta con las atmósferas y los desequilibrios rítmicos con el mismo track, sin dejar de ser fiel a la psicodelia de bases quebradas y a los sintetizadores retro que le caracterizan. Blue Daisy lleva a su gallinero “The Same” y convierte la canción una masa de dub ultradenso que no deja escapar ni siquiera la luz.

No hay una sola remezcla que no esté a la altura de las circunstancias. Se agradece el mimo, la apuesta clara por la calidad. Bonobo, además, nos regala “Ghost Ship” –track que se escuchó en los fastos del vigésimo aniversario de Ninja Tune–, un rework de “Eyesdown” con los raps de DELS y la increíble “Brace Brace”, un tazón de jazz-funk con aromas blaxploitation que le da todavía más valor a esta delicatessen. Recomendable no hacer caso de la intuición: juraría que esta vez el disco remezclado es mejor que el original.

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