Black Meteoric Star Black Meteoric Star

Álbumes

Black Meteoric Star Black Meteoric StarBlack Meteoric Star

7.5 / 10

Black Meteoric Star  Black Meteoric Star DFA

Se habla de este disco como uno de los mejores que ha sacado el irregular sello norteamericano DFA en los últimos tiempos. Mira, no lo sé. De hecho, el sello del rayo ha estado bastante escorado, por lo general, hacia el postureo y las gorras de rejilla. Eso hace que a veces le pierda la pista por hastío y repeluco. Mal hecho, porque aunque los neoyorquinos vayan de guays, a veces salta la liebre y entonces hay que estar al tanto de salir escopeteado hacia ella. Vamos, que hemos recuperado la fe transitoriamente en el sello gracias a que el melenudo Gavin Russom se ha dejado de lindezas varias con su proyecto Black Meteoric Star. Tampoco nos debería pillar de sorpresa a tenor de sus tres doce pulgadas –en realidad, el tercero de los prometidos saldrá a mediados de este mes de julio– con los que perfila el caparazón de esta selección de seis temas largos que conforman un tributo más que digno a los primeros discos del sello Trax, con Adonis y DJ Pierre siempre en el horizonte.

La serie de los tres maxis le da forma completa a un álbum homónimo crudo, crujiente y con mala hostia en tiempos de Beatport y descargas digitales chatas. Adelanta por la derecha y le quita las pegatinas a su proyecto a medias con Delia Gonzalez, con la que grabó hace varias temporadas un álbum de corte más espacial y melancólico álbum, “The Days Of Mars” (DFA, 2005), otro de los hitos en la discografía del sello, a todo esto. Este disco a solas de Russom me recuerda algo, en las formas y en la actitud, al James T. Cotton de “Like No One” que salió en Spectral Sound a principios del año pasado: esa voluntad por sonar lo más sincero y puro posible, casi de manera intuitiva, dejando a las máquinas que hablen y conduzcan por sí mismas el hipotálamo de cada uno de los temas. Nadie mejor que él conoce los sintes por dentro. Los ha construido él mismo con esas manitas que tiene. Les hace hablar como si de un domador que da de comer en su mano a los leones se tratara. Deja que en una sola toma en directo se desboquen y acaben con la dictadura de las matemáticas. Bombos repetitivos como gustan de desarrollar en culturas como las africanas, donde el ritmo parece no moverse un ápice para llegar así al infinito.

Russom insufla a sus tracks, grabados del tirón y en directo, un poso krautrockista que, además de justificar (algo) su presencia en DFA, le sienta la mar de bien a sus composiciones. Nuestro hombre vive ahora en Berlín, y es probable que algo se note en sus producciones. “Desde que vivo en Alemania”, comentaba nuestro protagonista, no hace mucho, en un portal de internet, “hecho de menos Nueva York, pero para ser sinceros, he de decir que también he extrañado mucho la ciudad cuando he vivido allí”. Me imagino que éste puede ser un disco que interese incluso a algunos nativos de Chicago como Dj Traxx, que es de los más sensibles a la hora de mezclar producciones de house contemporáneas –ya participó en el susodicho álbum de Cotton– con aquellas firmadas por pioneros europeos, empezando por Telex, continuando por Liaisons Dangereuses y acabando por New Order. Pues de todo eso también hay en la música de Black Meteoric Star: un meteorito negro como el tizón que amenaza con caer en mitad de la pista de baile. Y pobre del que no baile.

David Puente

¿Te ha gustado este contenido?...

cerrar
cerrar