Black Forest (Tra La La) Black Forest (Tra La La)

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Pale Young Gentlemen Pale Young GentlemenBlack Forest (Tra La La)

8.5 / 10

Pale Young Gentlemen Black Forest (Tra La La) SCIENCE OF SOUNDEscribo sobre “Black Forest (Tra La La)” estos primeros días de diciembre carcomido por mil discos más mientras compilo las queridas listas de favoritos de 2008. En este año cargado de apabullantes debuts y de magníficas nuevas bandas, la valentía estética y la profundidad del sonido de Pale Young Gentlemen se merecen una voz y más de una oreja a la que arrimarse. Y permítanme un dato curioso con los de Wisconsin: confirman con su artwork la estética flamenca y/o feudalista de los también estetas Fleet Foxes y Joe Crepúsculo (¿podemos bautizarlos ya como los 2 discos del año?).

Frivolidades aparte, aquí hay mucha más atención que prestar, porque este disco es mucho mejor que su interesante ópera prima de 2007 y porque a los de Wisconsin se les ninguneó sin miramientos el año pasado. Y aquello hay que arreglarlo. Donde entonces se les acusó de demasiado efectistas y airados, ahora las aguas en el seno de la gran banda parecen más calmadas. Si el primero era expresionista, este es impresionista. Producido por el artesano de atmósferas pop Beau Sorenson ( Death Cab For Cutie, Sparklehorse), “Black Forest (Tra La La)” contrae su inicial cancionero de ambientes vodevilescos para tocarse ahora con el estilo de Andrew Bird, casi intercambiable. Grabado por 7 de los 11 miembros que llegan a ser sobre el escenario, el álbum combina chelos, violines, violas, flautas, xilófonos y harpas para dar forma a un bosque -más que un bosquejo-, en el que los árboles, esta vez, si nos dejan ver lo que esconden.

¿Y qué esconden? Excelsas y cerebrales canciones de pena pura. Cenefas de preciosismo que acarician a Bach (“Shadows/ Doorways”) y masajean al Paul McCartney más meloso. Pale Young Gentlemen, hoy, cambian los pianos trotones por trémulas cuerdas a punto de romperse, mientras todos los temas se suceden tejiendo un ambicioso hilo narrativo, un entramado de belleza clásica que nunca resulta vanidoso. Intrigantes letras y lánguidas pero hercúleas composiciones, discurren trazando un recorrido cinemático en el que la funeraria “She’s All Mine, I Think” se disuelve sola y en donde la excelente progresión de los temas (la sublime apertura con “Coal/ Ivory” ) sólo se desata como antes en “The Crook Of My Good Arm”. Presente y pasado, “Black Forest (Tra La La)” brilla como las siluetas de unos pálidos señoritos en este bosque oscuro de recuentos y reojos que es el final del año. Es, desde la discreción, una silenciosa bofetada en el rostro de una lírica que no debería perderse de vista. Poderoso.

Cristian Rodríguez

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