12 Bits Blues 12 Bits Blues

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Kid Koala Kid Koala12 Bits Blues

7.6 / 10

Kid Koala ha mantenido viva la llama del beatmaking artesanal con tanta convicción que, con el paso del tiempo y la llegada la atrofia digital –amén del ocaso lamentable de otros adalides del sampling como DJ Shadow–, ha conseguido sentarse en el trono del cut-up y el scratch sin discusión alguna. Ha sido fácil. No creo que ahora mismo haya otro enajenado que represente con más pureza los valores clásicos del sampling y el parcheado manual. Los que hemos visto a Kid Koala en directo conocemos las maravillas que el tipo es capaz de hacer con dos platos y un par de aparatejos surcados por telarañas. Y lo de surcados por telarañas no es un recurso victoriano, nah, resulta que al tipo le pirran las máquinas vintage, especialmente una por la que ha suspirado toda su vida: se trata del sampler E-mu SP 1200, la tostadora con la que sus ídolos de infancia y adolescencia fabricaban los beats más legendarios del rap.

Armado con este invento retro y poco más, el marsupial se propone un desafío: coger vinilos polvorientos de blues, una de las formas musicales más puras según palabras del propio interesado, y exprimirlos sobre el SP1200 para fabricar música como lo hacían los pioneros del rap. Sin secuenciar en el Mac. A pelo. Construyendo el castillo de Lego pieza a pieza, eliminando de la ecuación la siempre engañosa contribución del software. Sampladelia para nostálgicos, como Dios manda, con las herramientas de nuestros antepasados, una forma simple de trabajar que se aviene perfectamente con la desnudez del blues virginal. Los resultados de este ejercicio de pericia y respeto al pasado son, como cuele ocurrir en el laboratorio del productor, deliciosos.

Y es que el Koala saca de la chistera embriagadores refritos que se crecen a medida que el maestro los adorna con cortes, trucos de prestidigitador y, una de las cosas que mejor hace, scratches de refinamiento extremo al alcance de muy pocas muñecas. Así pues, sobre lo que parecen bases hip hop de gordura noventas, el malabarista escupe samples de blues añejo a fistro y siniestro. Aquí se oyen guitarras rugosas, baterías sucias, secciones de viento estrepitosas y, lo que mejor queda, pasajes de voz y lamentos de blues que el tipo arranca de la aguja apelando a su maestría con el raspado del vinilo.

Resulta difícil destacar canciones separadas, cuando todas responden al mismo nombre, “Bit Blues”, y una numeración. Pero tampoco resulta necesario concretar, cuando el trayecto es tan homogéneo y pide a gritos ser deglutido de pe a pa, enterito. “12 Bits Blues” es, en suma, un ejercicio preciosista y reivindicativo –en la era del ordenador y el engañabobos, Koala apuesta por lo artesano–; un rara avis que los fans del sampling vintage y las matemáticas sin calculadora encontrarán orgásmico. Para colmo, el álbum incluye un minitocadiscos desmontable que funciona a mano y que el fan deberá construir atendiendo a un divertido kit de instrucciones. Bah, este tío quiere que le abrace, joder.

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