Bionic Bionic

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Christina Aguilera Christina AguileraBionic

6.3 / 10

Christina Aguilera  Bionic

SONY MUSIC

Christina Aguilera nos ha estado comiendo el tarro a conciencia durante estos meses, advirtiéndonos de que “Bionic” iba a ser lo más futurista que el pop mainstream había parido en varias décadas de existencia. Y lo cierto es que no va tan desencaminada, a menos que aún vivas en 2007 y no hayas oído el “Blackout” que produjera Danja – featuring Miss Britney Spears, claro, porque ella estaba de adorno–. Xtina, la eterna wannabe, siempre ha tenido que vivir a rebufo de la competencia, así que al fichar a MIA, Ladytron, Peaches o Le Tigre para su nueva etapa nos esperábamos que estuviera por la labor de darle una buena patada en todo el potorro a esas princesitas del pop que anualmente se retroalimentan haciéndonos creer que son lo más. Eso sí, al oír “Not Myself Tonight” todas estas dudas optimistas se fueron al garete: Aguilera tenía que recurrir –en el videoclip, híbrido low-cost entre el “Express Yourself” y el “Human Nature” de Madonna– a la estética de sex shops de todo a cien para llamar desesperadamente la atención. Sus asesores tendrían que haberle advertido de que el látex ya no es tendencia a no ser que vivas anclada en los noventa o frecuentes cuartos oscuros de dudoso gusto.

Nuestra fémina siempre ha tenido problemas para escoger sus tracklist. En vez de mandar a la papelera de reciclaje todos esos temas de relleno – “Glam” tenía que ser el nuevo “Vogue” y sólo despierta bostezos entre sus amigas del guetto–, nos los encasqueta sin miramientos. 18 temas en total, 24 en su edición especial –incluyendo tres interludios– hacen de este álbum un ejercicio de infinita paciencia para el oyente. Y más teniendo en cuenta que, como le ocurrió a Rihanna hace unos meses con su “Rated R”, el disco se resiente por la carencia de hits carne de radiofórmula. En breve, esa oda krump al cunnilingus que lleva por título “Woohoo”–en la que participa Nicki Minaj– aparecerá como segundo single. Esto me huele a suicidio mediático.

La Aguilera vuelve más sucia que nunca, y mira que lo tenía difícil después de “Dirrty”. He aquí este atentado spanglish llamado “Desnúdate” pensado para arrimar la cebolleta en cualquier disco poligonera recargada de bisuta. “Dámelo duro”, seguida de “me tienes tan mojada”, son las mejores partes de la letra de un tema que podríamos esperar sólo en boca de Shakira o alguna de las zorrupias que acompañan a Pitbull. Una cosa es ser sexy y otra rozar la vulgaridad de una actriz de reparto en una película de Belladonna venida a menos. Para superar todo este trance – “Vanity” tampoco se queda atrás–, justo en la mitad del álbum, Xtina vuelve a tener dos dedos de frente y nos deja cinco baladones marca de la casa.Sin necesidad de autotunes o efectos de estudio –que predominan en los primeros cortes–, Christina nos demuestra que fue y será la mejor voz de la generación “Super Pop”. Ninguna de estas piezas podrá igualar a “Beautiful”, pero al menos nos dejan un buen sabor de boca gracias a “Lift Me Up” –producida por la amiguísima íntima de Pink, Linda Perry, vocalista de 4 Non Blondes–, sonando con mucha más consistencia en el estudio que cuando nos la presentó en un telemaratón para recaudar fondos por la catástrofe de Haití. Las baladas escritas por la australiana Sia Furler son otras de las bazas de “Bionic”. Sin recurrir a los agudos histriónicos hallamos “All I Need” y, sobre todo, “I Am”–la mejor elección, de largo, para futuro single melodramático–. No podíamos esperar menos de ella.

A pesar de que el disco me hace sacar toda la bilis que llevo dentro por culpa de las altas expectativas que tenía depositadas en él, la Aguilera nos deja algunas perlas que tendrían que haber servido de patrón para todo el conjunto. De este modo nos cruzamos con la infalible “Elastic Love”, electro pop neuronalmente ralentizado que sabe a gloria bendita gracias a la colaboración de MIA. Precisamente, junto a éste, los temas producidos por John Hill y Switch – “Bionic”, “Monday Morning” y “Bobblehead”, tres piezas incluidas en la edición especial– ocupan el lugar que Kelis abandonó antes de conocer las grandezas de la música dance made in Ibiza. Atrás no se queda, ni mucho menos, “My Girls”, el manifiesto feminista y panfletario, además de pegajosamente funk, con Le Tigre a los mandos y la colaboración de Peaches. De Goldfrapp, tal como se avanzó, no hay rastro alguno. Y lo más triste de todo esto es que para encontrar las dos canciones producidas por Ladytron – “Birds Of Prey” y “Little Dreamer”– nos vamos a tener que pillar la versión extendida del álbum por mucho que pudieran haber pasado el corte, por méritos propios, para formar parte de la edición estándar de este irregular “Bionic” que, ni mucho menos, cumple con la promesa de ser el mayor comeback de lo que llevamos de año. ¿Por qué ha aplazado Christina el inicio de su gira? No hace falta que me alargue más de lo debido para contestar a semejante cuestión.

Sergio del Amo

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