Billow Observatory Billow Observatory

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Billow Observatory Billow ObservatoryBillow Observatory

7.4 / 10

La primera impresión que te llega al escuchar “Calumet”, el corte que abre este debut de Billow Observatory, es que estamos ante dos personas extremadamente influenciadas por Brian Eno: es el mismo tipo de textura y de amplitud que se localiza en algunos de los discos ambientales del maestro británico, muy especialmente en “Apollo: Atmospheres & Soundtracks”, ese sonido que se desliza eternamente hacia el infinito. Al ir a averiguar quién está detrás de este proyecto, todo queda claro: Jason Colb es el guitarrista en Auburn Lulll, una formación de space-rock emocional que lleva más de una década definiendo a la perfección el sonido del sello Darla –que es algo así como el shoegaze tímido e instrumental post-Slowdive–, y Jonas Munk, el danés detrás de Manual, es otro esforzado autor de ambient meloso que, antes de recalar también en Darla, firmó algunos títulos de mucho mérito y belleza en Morr Music, otra discográfica que ha compartido un proyecto estético muy similar. Detrás de “Billow Observatory”, además, está Felte, un nuevo sello fundado hace pocas semanas por Jeff Owens, un trabajador de Ghostly International que ha iniciado su propia aventura editorial en solitario y a tiempo parcial, lo que explica de paso la profunda sensibilidad pop de esta música y su conexión con otros artistas ya elevados a la categoría de esenciales como The Sight Below, la bifurcación ambient-techno de Rafael Anton Irisarri, que se parece en todo al discurrir de Billow Observatory con la única excepción de que allí hay beats, y aquí no.

La alianza entre Manual y Jason Colb es natural y fluye fácil: el guitarrista de Auburn Lull pone las notas infinitas, muy a la manera de Robert Fripp, y Jonas Munk envuelve esos drones agradables con una burbuja de teclados que ayudan a reforzar la textura gaseosa de estos nueve cortes, enlazados uno tras otro en 40 minutos de olvido, que se mantienen en un estado de inspiración sin altibajos: la influencia de los soundtracks imaginarios de Eno, tan setentas en su forma, aparece aquí ampliada por un ambient muy noventas –que por momentos recuerda a los The Orb de “U.F.Orb” sin nada de barroquismo de samples, o incluso a los primeros Silvania– y con la coartada de todo este ambient-shoegaze de los últimos años que, a pesar del abuso de los sellos en los que originalmente han desarrollado sus carreras Munk y Colb, o sea, Darla y Morr, sigue dando pie, periódicamente, a discos de interés. El de “Billow Observatory” es muy nítido, además: es una píldora de oxígeno muy bien ejecutada, siguiendo un manual de instrucciones básico pero añadiendo en cada pieza ( “Odessa”, “Unstable Presences”, incluso “Helsinki Radio” seguida de “Pankalia”, que recuerdan tantísimo al Biosphere de “Substrata” o a un Fennesz sin capa de ruido) un pedacito de su alma. No es sólo fórmula, como tantos discos ambient olvidables. Hay una emoción que se percibe muy pura, muy vívida, y hace que el disco vaya más del acompañamiento perezoso para tardes de domingo y que se instale, durante unos minutos muy intensos, en el centro del corazón.

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