Bible Eyes Bible Eyes

Álbumes

Egyptrixx EgyptrixxBible Eyes

8.3 / 10

Egyptrixx  Bible Eyes NIGHT SLUGS

De las quince referencias en vinilo que lleva planchadas hasta la fecha el sello Night Slugs, sólo una lleva la firma de Egyptrixx. Lo que quiere decir eso es que David Psutka no es –al menos a primera vista– un elemento decisivo en la maduración de un sello que ha pasado de la nada al todo en el ecosistema club londinense, y la razón es evidente: no sólo porque su participación ha sido contadísima, sino porque además él no ha salido apenas de su burbuja de Toronto y la identidad de Night Slugs es, por ahora, indisociable de las mutaciones abruptas de la escena post-dubstep y de la reorganización de la corriente rave británica que se fundamenta en el grosor del bajo antes que en la velocidad del ritmo roto. Y, a pesar de eso, durante varios meses, mientras crecía el runrún en los cenáculos que situaba a Egyptrixx como un productor a tener en cuenta para los días por venir, siempre asomaba por ahí la presencia de Night Slugs, más que la de cualquier otra casa en la que Psutka hubiera depositado su meada. Eran inseparables en esencia, y ese hilo invisible es el que ha mantenido viva una relación que ahora ya no se puede ni discutir: el canadiense es quien inaugura el –esperemos que largo e influyente– catálogo de álbumes de la casa. Como ya inaugurara antes, juntamente con Mosca, la de 12”s.

Pero entrando de lleno en “Bible Eyes”, una vez más se contempla un amplio abismo que distancia a Egyptrixx de sus benefactores. Este álbum no es, al menos de entrada, una extensión del maxi “The Only Way Up EP”, y anda un poco lejos de lo que fueron sus remezclas para The Aikiu ( “Just Can’t Sleep”), Starkey ( “Robot Hands”) y Subeena ( “Wishful Talk”). Mejor dicho: anda lejos porque es aún mejor, una versión aumentada y depurada de un sonido que es fácil de reconocer como suyo y difícil de etiquetar en base a influencias ajenas. Lo de Egyptrixx había sido hasta ahora una melaza mental de bajos del perímetro de una pata de hipopótamo y breaks con más cuestas y baches que un camino de montaña: su punto de partida era el funky house –con la percusión agitada y frenética–, pero también derivaba hacia el electro. En “Bible Eyes” se conservan esos rasgos, pero la operación de cirugía estética a la que se ha sometido Egyptrixx le ha realzado los rasgos y le ha implantado nuevas prótesis: de hecho, éste suena al disco IDM más audaz de la temporada –lejos del clubbing–, una deformación de músicas que conocíamos en su acepción para la pista pensadas ahora para funcionar, sobre todo, como una carcoma del cerebro.

Salvando las distancias –o no: lo que aquí incluye el álbum crece progresivamente tras cada escucha, amenazando alcanzar estatura altísima–, “Bible Eyes” quiere competir en la liga del “Frequencies” de LFO: ser un LP de desarrollo complejo a partir de una escena local, underground y violenta como lo era el bleep en Sheffield y Leeds a finales de los 80. Si entonces había un halo robótico y el choque de breaks y bajos palpitantes con un trasfondo electro y rave, aquí hay algo similar: la percusión carnavalesca del funky y la obsesión con el booty electro y la escuela de Drexciya que comparten Night Slugs y su homólogo del norte, Numbers, manoseados en una papilla metálica de varias texturas. Está la de óxido y eco ( “Start From The Beginning”), la de serpentinas y timbales ( “Bible Eyes”, “Liberation Front”), la de la psicodelia futurista y dubstepizada ( “Naples”), la del techno tribal a revoluciones bajas y sensaciones nuevas en “Recital (A Version)”, dos escapadas a algo así como el trip hop ( “Fuji Cub”, “Chrysalis Records”), la versión bass del neo-trance de Border Community ( “Barely”) y el electro drexciyano adaptado al pesimismo actual de los tiempos en “Recital (B Version)”.

De acuerdo, puede haber una cierta excitación del momento que se vaya rebajando a medida que pasen los años (e incluso las semanas o los días). Pero “Bible Eyes” es un disco poco semejante a todo lo que se hace ahora y Egyptrixx un outsider –como Squarepusher al drum’n’bass illo tempore– al que no le influyen las manías del núcleo duro del post-dubstep londinense ni sus instintos de protección ante el cambio súbito. Él quiere saltarse varias partes del camino de un solo salto, y su ambición ya es suficiente como para reconocerle el mérito. Luego está entrar en el disco, que es un laberinto bien diseñado con jeroglíficos tallados en las paredes del que, por ahora, no se sabe salir ni se puede interpretar con certeza qué diantres quiere decir. Y eso se resume en cuatro palabras: buenas sensaciones, rabo tieso.

Javier Blánquez

Egyptrixx - bible eyes by cargorecords

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