Beware Beware

Álbumes

Bonnie Prince Billy Bonnie Prince BillyBeware

7 / 10

Bonnie Prince Billy  Beware DOMINO / PIAS

Enésimo (decimoséptimo si no ando descontado) disco del ogro de Louisville desde que, no sé sabe muy bien porqué, decidiera salir del anonimato y pasar sucesivamente de llamarse Palace Brothers a Palace Music, a usar su propio nombre y ahora el inexplicado alias de Bonnie Prince Billy; y quizás por primera vez uno de sus discos deje sensación de estancamiento en los cuarteles de Oldham. “Beware” no puede sobreponerse a la comparación con, por ejemplo, Lie Down In The Light ( Drag City, 2008), publicado hace menos de un año, y ni siquiera me atrevo a ponerlo después de escuchar una vez más I See A Darkness (Palace Records, 1999) o Viva Last Blues (Drag City / Domino, 1995).

Resumiendo diré que las canciones no son suficientemente buenas (¿suficientemente devastadoras?) para soportar el giro abiertamente country de esta grabación. Por supuesto que el country siempre había estado presente en los discos de Oldham (incluso más que el folk), pero en esta ocasión los clichés del genero vaquero (estructuras convencionales, voz resaltada con coros femeninos, amen de banjos, violines, steels y mandolinas…) chirrían más que acompañan y emborronan cualquier rasgo de riesgo, de vanguardia. Como de (fallidas) pinceladas de riesgo (la verdadera razón del respeto universal que se le profesa: la renovación del country y el folk acercándolo al público del rock independiente) califico alguna de las más desconcertantes decisiones que adornan este álbum: la marimba de “You Can’t Hurt Me Now”, los bongos que apuntalan “Death Final”, los coros ultradulces del vals “I Won’t Ask Again”, la trompeta de “Without Word, You Have Nothing” o la flauta de “Afraid Ain’t Me”… Errores puntuales de casting, quizás, pero que, insisto, emborronan una película con un guión endeble (para lo que son los parámetros habituales de Oldham) y una interpretación demasiado “profesional” (¿no aparece el espectro de Bono al inicio de “Heart’s Arms”?) que me da escalofríos ante la posibilidad de que Will Oldham esté empezando a plantearse en serio su carrera profesional. De momento, ya se ha anunciado que este disco va a contar con un espectacular despliegue promocional, con un Oldham dispuesto a dejarse no sólo fotografiar sino también entrevistar (lo que no deja de ser bueno, desde luego), para probar que “la promoción no funciona, al menos en su caso” según su entrevistador para el New Yorker.Una pena porque, por una vez, el contenido no está a la altura de la fantástica carpeta.

Half Nelson

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