No Better Time Than Now No Better Time Than Now

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Shigeto ShigetoNo Better Time Than Now

7.4 / 10

2012: el año de la explosión de Zach Saginaw. “Lineage” fue el impulso que el beatmaker necesitaba para solidificar definitivamente su reputación en el mundo de la electrónica cubista, ganarse el aprecio de la prensa musical y llenar la agenda con una gira extenuante que le ha llevado por todo el planeta.

2013: un año de cambios. Saginaw abandonó los pastos hipsterianos de Brooklyn para volver a Michigan y reinstalarse en la oscura Detroit –que es como dejar Berlín por Siria, pero adelante–. Sus cimientos emocionales, además, se sacudieron cosa fina después de una ruptura sentimental que ha dejado también muescas visibles en sus nuevas composiciones. Todas estas sensaciones conforman el fertilizante gaseoso que nutre el tracklist de “No Better Time Than Now”, otro capítulo brillante en la trayectoria de un alquimista que ha perfeccionado todavía más una aleación extraña, espumosa, de un tacto irresistible.

En “Lineage”, Sigheto encontró el ángulo más cómodo para pulir adecuadamente sus ensoñaciones futuristas. La clave era mirar hacia dentro. De dicho esfuerzo surgió un sonido tristón, acuoso, mareante, repleto de detalles y capas atmosféricas. Su tercer álbum se aferra a este concepto y le aplica un barniz más actualizado. Sin perder las raíces de su sonido –el hip hop instrumental de corte psicodélico–, Saginaw ha decidido incrementar el gramaje de jazz, regando la poción con pasajes de piano, líneas de bajo y toda suerte de neblinas jazzísticas que le confieren al álbum un componente de nocturnidad del que resulta imposible escapar.

Por otro lado, “No Better Time Than Now” recoge guijarros de ambient, IDM, psicodelia californiana, downtempo, incluso pop, y los convierte en polvo de estrellas, un material volátil, mágico, que surca los auriculares como las vastedades del cosmos y sume tu cerebro en un estado de ligera hipnosis a su paso. El influjo feérico de canciones como “Olivia” –con colchones de graves, efectos líquidos, sintetizadores perezosos– o “Miss You” –conmovedora pieza de jazz depresivo con despuntes de bass– hace que la escucha se convierta en un estado de ánimo y el disco se revele en un artefacto sumamente epidérmico.

A esta sensibilidad hay que sumar los exquisitos muros de sintetizadores y la pasión de Shigeto por la percusión compleja: los beats se retuercen, mutan, avanzan a intervalos antinaturales, parecen estar vivos cuando los manipula el de Michigan. Ahí quedan estructuras tan enrevesadas como las de “Tell A Tale” o la magnífica “Detroit Part 1”, un homenaje voluntario o involuntario a J Dilla, omnipresente en todo el álbum. El gusto por el cubismo rítmico de Saginaw es evidente, y también lo es su afán por crecer. Los latidos tech-dub de “Ritual Howl”, las polirritmias nerviosas de “Safe In Here”, la suave esquizofrenia de “No Better Time Than Now” y los pedetes juke de “Perfect Crime” son claro avisos para cosmonautas: hete aquí un universo en expansión.

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